domingo, 29 de diciembre de 2013

'Coraje'

Bueno, esto es, prácticamente, uno de los muchos archivos que tenía guardado en el Word, los escribí hace un par de años atrás... a menudo subiré los demás.
(Son los escritos originales, es decir, lo único que mejoré y cambié fueron los errores ortográficos.)



"Diciembre, 25. “Coraje”

Las personas pasan por muchas fases a lo largo de su vida, seguramente la mejor de todas es la infancia, (donde aún no descubrimos como en realidad es la vida). Cuando somos pequeños creamos un propio mundo en nuestras mentes, pensamos que todo se basa en bromas, pero por desgracia tenemos que crecer algún día, y eso significa perder todo nuestro “mundo mágico” y cambiar toda nuestra rutina. Cuando tenía como 10 o 11 años de edad, quería crecer lo más pronto posible, para poder ser libre y salir por donde quiera, pensaba que mi vida sería la mejor y que conseguiría todo muy fácil, no sabía nada. Nadie puede decidir cómo será su futuro, a veces las cosas no suelen ser como pensamos que serían, nos dejamos llevar por ilusiones o por personas que pasan por nuestras vidas y luego, se van. Tenemos que aceptar que las historias felices se quedaron en los cuentos de hadas. Cuando miramos la vida con otros ojos, es cuando percibimos como todo ha cambiado, ya no es más como en nuestra infancia, ya no es como en los dibujos, ya no es más como en las películas, todo se quedó atrás, todo se perdió en recuerdos que ya no podemos olvidar. Pensamos que el tiempo es infinito cuando somos pequeños, pero la vida nos hace crecer y nos demuestra lo contrario, empieza la búsqueda por algo que no sabemos lo que es, y acabás cansada de las mismas cosas, te cansás de la vida y hasta de vos misma. Es preciso coraje para vivir, pero más que todo para crecer y empezar a aceptar que nuestro  mundo original ha cambiado, tal vez para mejor o para peor, todo depende de la persona. A veces creo que pienso más de lo que debería, yo solo quería poder dormir y soñar para siempre con los buenos recuerdos que tengo en mi mente."

'Fingir'

Bueno, esto es, prácticamente, uno de los muchos archivos que tenía guardado en el Word, los escribí hace un par de años atrás... a menudo subiré los demás.
(Son los escritos originales, es decir, lo único que mejoré y cambié fueron los errores ortográficos.)



" Diciembre, 23. "Fingir"

Estoy en mi casa, donde al fin puedo sacarme esta máscara, esta sonrisa, esta puta sonrisa falsa para poder ser yo, al menos por unas horas. Descubrí que no puedo salir sin mi máscara, algunos dicen que me veo bien, que soy feliz, y es ahí cuando sé que soy buena fingiendo, pero, ¿saben? Fingir tiene su lado malo, un jodido lado, agotador, cansador, y sumamente doloroso; me harta tener que hacer esto todos los días. Ni siempre use esta máscara, ni siempre fui así, no me gusta que la gente desconocida… o conocida vean mis sentimientos, entonces prefiero ocultarlo todo detrás de una simple sonrisa. Tengo ganas de cambiar de nombre, de provincia o de país, olvidar mi pasado, y empezar otra vez. Me siento perdida, y ya no sé qué hacer, las terapias y los medicamentos no ayudan en una mierda. Me siento un caso perdido. Creo que nunca voy a poder llenar ese vacío, ¿será una cosa que tendré para toda la vida? ¿Continuar y fingir hasta morir? En algún momento de mi vida, (algo que todavía no sé lo que es), se quebró, y fui completamente destrozada, de un modo que jamás entenderé, no volveré a ser la misma; soy una idiota, y este mundo me cansa, quiero irme ya. Creo que el ser humano es subjetivo y con una memoria selectiva, ¿saben? A decir verdad, supongo que solo soy una adolescente, (imbécil) más que está comenzando a dramatizar, y a perturbarse. "

lunes, 16 de diciembre de 2013

Frases de libros.

La belleza puede ser la gloria
o la ruina de una persona.
Depende de quién la lleve, 
de cómo la lleve, de cómo la utilice
o a quien se la regale. 

-Las chicas de alambre.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Las Virtudes de la Acción – Colaboradores (2° capítulo)

Hay personas que eligen siempre unos excelentes colaboradores y se rodean de amigos sinceros y generosos. A menudo también aciertan a elegir a su marido o su mujer. Otras, en cambio, eligen mal a los unos y a los otros. Así, se encuentran siempre con colaboradores perezosos y codiciosos, que les crean problemas en vez de resolverlos. Tienen amigos que le hacen interpretar papeles desagradables y de los que no se puede fiar. Contraen matrimonio con la persona menos adecuada. No es una cuestión de inteligencia pura y abstracta. Hay genios en el campo del arte y de la ciencia que en las relaciones humanas son una calamidad. Las personas que saben elegir poseen un tipo particular de inteligencia que podemos llamar social y emocional. Es una particular capacidad de observar a los seres humanos y de descartar con lucidez y seguridad a los que no convienen.
En varias ocasiones he escrito sobre la capacidad de percibir los sentimientos y las actitudes de los demás que todos tenemos. Se manifiesta en el hecho de que, a menudo, la primera impresión es la más acertada. Porque, cuando no sabemos nada de una persona, somos como una cámara fotográfica que registra objetivamente su comportamiento. Con el paso del tiempo en cambio, el otro tiene el tiempo de entender nuestros deseos, nuestros puntos débiles y procura que solo veamos lo que deseamos ver. Mientras que nosotros, con el trato, nos habituamos a sus defectos y encontramos la manera de disculparlos. La razón, lo sabemos, puede demostrar y justificar cualquier cosa. 
Las personas que saben elegir retienen las primeras impresiones y las recuerdas. Si el otro, durante el primer encuentro, es vacilante y pesimista, elogia el pasado y desprecia el presente, de ello deducen que no tiene iniciativa y solo pondrá obstáculos. Observan cómo se sienta, cómo come y cómo responde a las preguntas imprevistas.  En los siguientes encuentros son amables y contemporizadores, de manera que el otro abandone sus defensas para que ellos lo puedan observar de soslayo con la máxima atención. De esta manera acumulan conocimientos y verifican las impresiones recibidas. Por último, descartan sin escrúpulos a aquellos que no actúan de acuerdo con las propias exigencias, la propia manera de sentir, y solo se ocupan de los demás. 
Las personas propensas a la elección equivocada, por el contrario no se fían de la intuición. Escuchan aquello que el otro dice de sí mismo y se dejan conducir por él. Lo siguen mientras habla de su vida, de sus capacidades, realizaciones, proyectos y sufrimientos. Participan en sus problemas. Pero no se debe pensar que lo hacen solo porque son generosos. De costumbre, lo hacen porque quieren representar un buen papel. En vez de juzgar al otro objetivamente, quieren dejarle una impresión agradable de sí mismos, mostrar el propio poder y las propias virtudes. Así, acaban premiando a los más codiciosos, a aquellos que piden con más insistencia. 
También hay quien se equivoca porque precisa sentirse amado. Otros, en cambio, cometen errores porque quieren demostrarse a sí mismos que no tienen prejuicios. Cuando conocen a una persona agresiva, que los trata mal, les agrada demostrar que son comprensivos y tolerantes, y así, llevan a su casa a alguien violento. En resumen, podemos juzgar que en defecto común a todos aquellos que eligen mal es la vanidad, mientras que la virtud común a todos que saben elegir es la vigilancia. 

Las Virtudes de la Acción (1° capítulo)

 El coraje no es un acto aislado, un impulso momentáneo. Es una acción completa y compleja, que debe ser perseguida hasta su objetivo final. Los mayores esfuerzos no son los del inicio, sino los que se necesitan a continuación, para resistir a nuestras debilidades y a los obstáculos imprevistos que debemos afrontar con paciencia y sagacidad. El coraje no es solo la virtud del comienzo, sino de la prosecución, del acabamiento y de la clarividencia. 

La Fuerza de Animo – El Perdón (5° capitulo)

La civilización cristiana nos ha enseñado que debemos perdonar porque el perdón es superior a la venganza. Que no debemos hacer sufrir a nadie, ni siquiera a los peores delincuentes. Sin embargo, hay acciones que no me siento en condiciones de perdonar. Puedo comprenderlas o justificarlas históricamente. Puedo entender que aquellos que las cometían no se daban cuenta de la monstruosidad que estaban haciendo. Pero aún así no las puedo perdonar.
No puedo perdonar a los conquistadores asirios, que cortaban las manos y los pies a los habitantes de las ciudades conquistadas. No puedo perdonas a los comunistas rusos que, en sus procesos políticos, torturaban a los prisioneros para hacerles confesar delitos nunca cometidos. No puedo perdonas a los nazis que querían matar a todos los judíos y aniquilar a todo un pueblo.
No puedo perdonarlos por el mismo motivo por el que no puedo perdonarme a mí mismo. En efecto, hay acciones que no me perdono. Puedo encontrar explicaciones o justificaciones para mi comportamiento. Puedo decirme que no reparaba en que hacía daño. Puedo decirme que no tenía alternativa. Sin embargo, estos razonamientos no modifican la esencia moral de mi actuación. Por ejemplo, si he hecho sufrir a un inocente, soy culpable. Y así sigo teniendo el mismo sentimiento de culpabilidad y de remordimiento.
Muchos estiman que el remordimiento es malo, una experiencia neurótica. Y pienso, en cambio, que es una experiencia positiva y que constituye el corazón mismo de la conciencia moral. En efecto, cuando consumamos el mal, solemos pensar que tenemos razón. Sobre todo cuando nos mueve una pasión religiosa o política, o bien el amor. Solo después, con los remordimientos somos conscientes del mal.
Verga, ¡es tan fácil el mal! Basta dejarse llevar, sin límites, sin frenos, pensando que se está en lo justo.
Los militares, los jueces y los inquisidores siempre se han considerado por encima del remordimiento, porque están convencidos de que han cumplido con su deber, obedeciendo unas órdenes y aplicando la ley. ¿Saben? los peores crímenes de la historia se han cometido en nombre del deber, de la ley y de los ideales. Así han escapado a la llamada elemental de la conciencia moral que nos dice que no inflijamos daño a los demás. Me viene a la memoria aquel episodio de la película “La chaqueta metálica” de Kubrick, cuando la patrulla es diezmada por un francotirador. El comandante lo descubre en una casa incendiada y, finalmente, lo hiere. Entonces se percata de que el francotirador es una joven, que le suplica que la mate. Él siente piedad. Sin embargo, ella ha matado a sus amigos y él solo ha cumplido con su deber. 
EL REMORDIMIENTO ES LA VOZ DE LA MORAL MÁS AUTENTICA. NO ES SOLO UN SENTIMIENTO. ES UN SABER. EN EFECTO, NOS REVELA QUE, PARA VIVIR, ESTAMOS CONDENADOS A LA MALDAD. QUE LA EXISTENCIA ES TRÁGICA. PERO EL SER UN HECHO TRÁGICO NO QUITA AL MAL SU CARÁCTER DE MAL, Y NO NOS ABSUELVE MORALMENTE. 
Por eso algunas cosas no se pueden perdonar. Pero, si el mal es trágico, como la pena, también el castigo es solo una trágica necesidad, que debería ser reducida al mínimo y de la que nadie debería ni disfrutar, ni vanagloriarse. En las personas que reclaman venganza y que gritan “¡que muera!”, entreveo siempre el rostro del asesino al que condenan. Me dan tanto miedo como él. 

La Fuerza de Animo – Soledad (4° capitulo)

El proceso creativo está constituido por dos fases opuestas. Una de apertura, en la que dudamos de todo, lo absorbemos todo y lo asimilamos todo. Somos como una casa sin puertas ni ventanas en la que entra libremente el viento. En la segunda fase, en cambio, las puertas y ventanas están cerradas y debemos dar salida a una energía profunda que está dentro de nosotros.
El aprendizaje es apertura. Si queremos entender un nuevo país, no debemos quedarnos siempre en compañía de nuestros paisanos. No debemos criticar y rechazar todo aquello que es diferente y extraño, sino dejarnos penetrar, impregnar por la diferencia, incluso cuando la sentimos de manera casi ofensiva y dolorosa. Lo mismo sucede cuando empezamos a estudiar una lengua nueva. Es inútil buscar comparaciones con las palabras que ya conocemos o usar únicamente las expresiones más similares a las nuestras. Debemos abandonarnos totalmente, zambullirnos en la nueva lengua. En efecto, se habla de “full immersion”. Se trata de barrer el pasado para dejar espacio a lo nuevo. Incluso cuando comenzamos una nueva investigación científica debemos poner en duda todas nuestras teorías y nuestras convicciones interiores. Conviene partir del presupuesto de que hasta ahora nos hemos equivocado. Buscar no la confirmación de nuestras ideas, sino aquello que las contradice y desmiente.
Pero, cuando nuestra mente se dispone a crear algo nuevo, es un momento dado comienza a cerrarse. Se concentra en un problema, da vueltas a su alrededor de manera continua y obsesiva. Examinamos los fragmentos solo para descubrir el dibujo general y seleccionamos aquellos que encajan en el sitio justo, mientras que los otros los dejamos aparte. 
Hasta que llega el momento en que debemos cerrar las puertas exteriores para abrir las interiores que dan acceso a la misteriosa energía que tenemos dentro de nosotros. El mundo exterior ya nada puede ofrecernos. Tampoco los libros. También en la escuela, después del periodo de estudio sigue el del examen. El estudiante está solo. Es, para todos, el momento de la soledad, del retiro del mundo. Los novelistas, los músicos, los científicos y los filósofos se encierran en una habitación, o trabajan de noche cuando nadie les molesta. Otros buscan refugio en el campo, en un sitio solitario. Tienen horror a las polémicas, a los congresos, a las conversaciones frívolas y a las exhibiciones. 
Entonces, cuando hemos creado el silencio y el vacío, a nuestra mente se le revela el camino. Lo entrevemos, lo perdemos y lo volvemos a encontrar. Solo es preciso saber escuchar a la misteriosa voz interior que nos dice si es correcto el paso que hemos dado. En los antiguos esta impresión era tan fuerte que invocaban a la inspiración de un dios o de las musas. Pero también en nuestra época, incluso la persona más desencantada tiene la impresión de no ser ella la que busca, piensa y encuentra, sino que los pensamientos se piensan solo. Cree que aquello que consigue no lo ha construido ella, sino le ha sido desvelado como un don. El creador es el primer sorprendido con su hallazgo y su obra. 

La Fuerza de Animo – Saber Superar (3° capitulo)

Hay momentos en nuestra vida en los que nos percatamos de que no podemos alcanzar los objetivos que nos habíamos propuesto, que hemos sufrido una derrota sin remedio. Eso puede pasarle a un chico extremadamente dotado, que aspira a convertirse en científico y no logra terminar los estudios porque mueren sus padres y se ve obligado a trabajar para ganarse la vida. Él se percata con infinita amargura que esa pérdida es irreparable porque en la ciencia, como en la música o en el deporte, solo se entra de joven, en cambio más tarde no se tiene ninguna posibilidad. Al empresario, después de haber construido durante toda la vida una gran empresa, puede pasarle que es arrollado por una imprevista crisis político-económica y aplastado por la entrada en el mercado de una multinacional. Puede, en fin, sucederle a una mujer que lo ha invertido todo en el matrimonio, en la casa y en los hijos, que el marido se enamore de otra máa joven y la abandone. 
He citado estos tres ejemplos, pero podría haber aportado miles porque todos conocemos estas experiencias. Estamos frente a lo irreparable, al descalabro definitivo. No hay nada que hacer. Es inútil combatir, es inútil luchar. No solo sentimos dolor, sino un sentimiento de injusticia y de desconsuelo desgarradores. El futuro se vuelve vacío, tétrico y doloroso. El deseo de vivir, que está hecho de esperanza, se apaga. Nos hundimos en la depresión. Muchos piensan en el suicidio. Y algunos se matan de verdad. Como lo hacen muchas mujeres y muchos hombres después de la pérdida de su amor. Como sucede a veces con los adolescentes después de una frustración, que a nosotros nos parece leve, como una mala nota en la escuela o una decepción amorosa.  
¿Qué hacer cuando estamos frente a este descalabro total? ¿Qué podemos decir a quien lo experimenta? ¿Qué podemos decirnos a nosotros mismo el día en que debemos afrontarlo? ¿Cómo podemos encontrar esperanza cuando nuestra mente y nuestro corazón son aplastados por la desesperación? 
Cualquier descalabro, cualquier pérdida, nunca afecta la totalidad de nuestro ser. Se trata siempre solo de la derrota de un proyecto nuestro, de un amor, de un sueño o de una aspiración, pero, aunque no lo sepamos, somos siempre más que aquello que hemos elegido ser y amar. 
El chico desesperado por la mala nota, una vez superada la crisis, redescubre la alegría de vivir al besar a una chica. El empresario que ha perdido su empresa, descubre en sí mismo intereses y capacidades que había pasado por alto. Incluso en las catástrofes más graves, desde lo más profundo del ser herido viene la respuesta de salvación. Lo que cura no es el tiempo, sino la caída misma que nos libera. Es extraño y terrible. En el fondo del abismo nuestro yo se disuelve y, al disolverse, se libera de la fascinación de las cosas a las que estaba enroscado, que le parecían indispensables, esenciales. Nos percatamos de que podemos existir de otras maneras. Así, la nada se convierte en la puerta para el renacimiento. Alguien encuentra en ella a Dios, otro la serenidad del distanciamiento y otro una nueva vocación. Alguien, en fin, sencillamente se percata de que puede hacer el bien a los demás. 

La Fuerza de Animo – Responsabilidad (2° capitulo)

¿Qué quiere decir tener una posición de responsabilidad? 
Significa saber que los resultados, buenos o malo, los éxitos o los fracasos, cualquier cosa que ocurra, cualquier problema que surja, no pueden ser imputados a otros o a causas externas, sino solo a vos. Pensemos en el director técnico de un equipo de futbol. Si su equipo pierde, no puede justificarse atribuyendo la culpa de la derrota a la falta de disciplina de los jugadores, a la mala suerte, a las pésimas condiciones del terreno o árbitro. Lo que se espera de él es que sepa que hacer frente a cualquier eventualidad, incluso a la más desastrosa e imprevisible.
Todas las personas deben afrontar continuamente desafíos y riesgos. Se encuentran siempre ante la incertidumbre y el peligro. Nuestra responsabilidad, sin embargo, a menudo es limitada. Sobre todo cuando desarrollamos tareas rutinarias, en las que hay pocas novedades, poca invención. 
Cuando vamos a la escuela, somos responsables de las notas que nos ponen, pero no de lo que aprendemos, porque esto también depende de la pericia de los profesores, de las huelgas escolares y de nuestra salud. Sin embargo, cada uno de nosotros experimenta la ansiedad que deriva de la responsabilidad. Cuando debemos afrontar un examen o un certamen deportivo, cuando se nos confía una tarea difícil o cuando comenzamos un trabajo nuevo, nos cuesta dormir y nos despertamos temprano, obsesionados por un problema.
Pero la vida es siempre creación, innovación y riesgo. Para todos. Y por eso tenemos también responsabilidades globales. Quien quiere llevar adelante una empresa, aunque sea pequeña, debe hacerse cargo de todas las eventualidades. Debe afrontar lo desconocido, la incertidumbre, la ansiedad. Algunas personas no son capaces de ello y evitan la responsabilidad. Muchos directivos, cuando son promovidos a posiciones más altas, reaccionan con desconfianza. Comienzan a mirar con recelo a todas las iniciativas nuevas y cuando encuentran obstáculos se atrincheran detrás de los formalismos y la burocracia. De esta manera las organizaciones acaban burocratizándose para reducir la incertidumbre y el peligro.
Para afrontar la vida no basta con ser capaces, hábiles e inteligentes. También es preciso ser valerosos y tenaces, lograr controlar la propia ansiedad y la de los demás. Algunos lo consiguen bloqueando los propios sentimientos y pasiones. Permanecen fríos e imperturbables como jugadores de póquer. 
El optimismo ayuda a ver las posibilidades donde los demás no ven nada, a imaginar las soluciones positivas incluso en las crisis más graves. Transformar un obstáculo en una ventaja. 
El entusiasmo sirve para ponerse de acuerdo con los adversarios y transformarlos en aliados. Para resistir al desconsuelo y arrastrar a todos hacia la meta. 

La Fuerza de Animo (1° capítulo)

No confundamos el coraje con la temeridad, con el amor imprudente por el riesgo, con el impulso superficial. El coraje es una virtud moral y social. Provistos de esta virtud ejercitamos nuestras capacidades más elevadas en situaciones difíciles, angustiosas para nosotros y los demás. Conservando la mente lúcida y el corazón firme, afrontamos las adversidades con fuerza de ánimo y sentido de responsabilidad.

El Coraje – Resistir (6° capítulo)

El abatimiento es una tentación. La tentación de dejarse llevar, de ceder a la fatiga y al peligro, de rendirse. Pero vivir significa saber resistir al abatimiento provocado por las derrotas. Como en la competición deportiva, hasta el mejor equipo a veces pierde. Pero pobre de él si se abandona a la depresión generada por la derrota. QUIEN PIERDE DEBE UTILIZAR LA DERROTA PARA ENTENDER CÓMO REACCIONAR, PARA VARIAR EL ESQUEMA DE ACCIÓN, PARA CREAR, PARA ENCONTRAR OTROS CAMINOS, PARA INVENTAR NUEVAS ESTRETEGIAS. La competencia se funda del todo en este principio. El gran empresario, el gran general o los grandes líderes también cometen errores, también sufren derrotas, pero sacan provecho de ellos para aprender, y reaccionan haciendo innovaciones. 
Si nos rendimos perdemos la libertad. La rendición puede ser dulce, pero sus consecuencias son terribles. Porque la libertad es el valor más alto. Nunca se nos regala la libertad. Siempre es una conquista. No se compra con dinero. Solo se consigue con el entusiasmo, la tozudez, la pasión, la voluntad y la perseverancia. Basta un instante de debilidad para perderla definitivamente. 
¿Saben? Solo basta muy poco: un acto de coraje. 
La libertad se pierde también en las pequeñas cosas. Podemos pensar en el estudiante al que dan una mala nota en la universidad, de modo que se deprime y deja los estudios, cuando, en cambio, debería reaccionar, tratar de entender dónde están las dificultades y qué esperaba el profesor. Así, la próxima vez, obtendrá un diez. Se convertirá en un profesional respetado y en una persona libre. Quien no sabe soportar un reproche o una derrota está destinado a agachar la cabeza. No son los demás los que te hacen esclavo, eres tú que te vuelves esclavo. ¡Levántate y recupera el campeonato! Porque es en los momentos de derrota, en los que todo va mal, en los que nos sentimos engañados, en los que nos equivocamos, cuando se e la talla moral del individuo.
HAS PERDIDO. PUES BIEN, AHORA VUÉLVETE A LEVANTAR, REÚNE TUS PEDAZOS Y LA PRÓXIMA VEZ SERÁS TÚ QUIEN GANE. DEBES SER MÁS FUERTE QUE TU DESDICHA, MÁS FUERTE QUE LAS INJUSTICIAS.
¿Por qué tenemos entonces la tentación de abandonarnos, de ceder, de rendirnos? Porque rendirse es fácil, es casi un alivio, un descanso. Mientras que volver a levantarse requiere apretar los dientes, resistir al dolor, a la fatiga y a la desesperación. Requiere esfuerzo, coraje, un ánimo intrépido y una gran capacidad de esperanza. Quien se doblega, quien huye, se justifica antes sí mismo diciendo: “No sirve de nada que combata, que me afane, porque, al fin y al cabo, el mundo es injusto, están los fuertes y los débiles, y los fuertes ganan siempre, mientras que yo estoy condenado a la derrota”.
Sin embargo, eso no es cierto.  También los otros tienen sus dificultades. También los otros son presa de la duda y del desconsuelo. Solo que resisten, y por eso ganan. Las justificaciones de quien se rinde son solo una manera de enmascarar los temores que lo mantienen prisionero. Se rinde de inmediato quien es avaro con su ánimo y o lo quiere gastar o quien tiene una inteligencia perezosa que no quiere volver a ponerlo todo en discusión para afrontar con coraje lo nuevo.

El Coraje – El Entusiasmo (5° capítulo)

Existe un extraordinario recurso social e individual que habitualmente no tenemos en cuenta y que despilfarramos. Los griegos le tenían un gran respeto y lo consideraban una manifestación divina: el entusiasmo.
El entusiasmo es energía, empuje y fe. Es una fuerza de tracción que tiene hacia lo que está en lo alto, hacia lo que tiene valor. Una potencia que impele a ir más allá de sí mismo.
En la vida social, política y religiosa, hay momentos creativos en los cuales, en el transcurso de pocos meses o de pocos años, se crean nuevas formaciones sociales que luego persisten en el tiempo, y pueden tener una enorme influencia en la historia. Pensemos en el nacimiento del budismo, del cristianismo, del islam o de los partidos socialistas. Solo durante esos estados influidos se pueden edificar nuevas estructuras políticas o religiosas. La gente se comporta como una masa de metal incandescente. Echada en un molde asume esa forma y la conserva. Los grandes constructores de imperios y de partidos han sabido aprovechar este momento mágico. 
Lo mismo ocurre en nuestra vida individual. Hay periodos en los que nuestras capacidades se multiplican. Animados por una fuerza extraordinaria, los obstáculos o nos espantan, es más, nos refuerzan. Cuando estamos enamorados, cuando descubrimos una nueva fe política o religiosa somos capaces de romper con el pasado, de abandonar nuestras costumbres y nuestras mezquindades. Podemos fundirnos con el otro, o los otros, recomenzar desde el principio. Es en esos momentos cuando debemos construir. Porque luego, acabado el entusiasmo, volvemos a ser perezosos, puntillosos y prudentes.
El entusiasmo es una cualidad de los jóvenes porque son capaces de creer y de arriesgarse. Porque precisan un ideal y una fe. Los adultos, y aún más los ancianos, a menudo están decepcionados y amargados. Son pocos los que conservan la capacidad de renacer y renovarse. Por eso, con su potencial de energía creativa los jóvenes son un recurso de la sociedad. Retrasar tanto su ingreso en el mundo laboral significa una pérdida para todos. 
PERO EL ENTUSIASMO ES UN RECURSO INESTABLE. SI NO ES ASUMIDO Y CULTIVADO, SE DESVANECE. Y SON MUY POCOS AQUELLOS QUE SABEN MANTENERLO VIVO Y ALIMENTARLO. EN EFECTO, PARA CREAR O INCLUSO SOLO CONSERVAR EL ENTUSIASMO EN LOS DEMÁS, ES PRECISO POSEERLO. DEBEMOS CREER EN LO QUE HACEMOS, EN NUESTRA TAREA, EN NUESTRA TAREA. No se suscita entusiasmo calculando con el pesillo las ventajas y las desventajas. 
Hace falta tener una meta, una fe. Es preciso tener confianza en los seres humanos. Y también hace falta rigor moral. Algunas personas saben suscitar entusiasmo con instrumentos demagógicos, histriónicos, en una asamblea, en una convención. Pero, al final se traicionan si no son íntimamente sinceros, si no tienen una verdadera fuerza moral, si no son portadores de valores. Se rodean de cortesanos hipócritas y construyen sobre la arena. 
Por desgracia, en las escuelas, en las empresas y en las instituciones hay innumerables personas que no escatiman medios para apagar el entusiasmo y destruirlo. Personas que no tienen valores ni ideales, que solo trabajan por el sueldo, la ganancia o el prestigio. Estos sujetos también temen a los innovadores porque su empuje pone en crisis sus posiciones de poder. A menudo son tiránicos y quieren ser temidos por sus subordinados. Por eso hieren, humillan y mortifican a aquellos que son más vivaces, entusiastas y llenos de vida.
Luego están los cínicos y los funcionarios obtusos que ponen obstáculos por pereza. Por último, hay deshonestos y criminales que explotan a quien trabaja y crea algo.  ESTOS SON LOS DESTRUCTORES DE LA RIQUEZA HUMANA Y SOCIAL.

El Coraje – Avanzar y Retirarse (4° capítulo)

El coraje tiene dos rostros, el de avanzar y el de detenerse o de retirarse. En la vida de los individuos, de las empresas y de los pueblos, hay momentos particularmente favorables en los que se pueden hacer cosas extraordinarias. En esos momentos se puede forzar el destino, atreverse, lanzarse hacia adelante. Pero es preciso saber reconocer la ocasión, el momento propicio. Y para poder hacerlo es menester una inteligencia lúcida, saber descifrar las señales que nos llegan de la realidad, pero también requiere un esfuerzo por nuestra parte. Porque todos tendemos a pensar que las cosas continuarán del mismo modo, nos aferramos a los hábitos y tenemos miedo de arriesgarnos.
A menudo las señales que nos llegan de la realidad son intensas, pero nosotros no sabemos captarlas. En Italia, apenas terminada la guerra, la gente tenía ganas de vivir y de estar bien. Nos lo muestran películas como “Pan, amor y fantasía” o “Pobres pero guapos”. Pero los ideólogos, los intelectuales y los economistas no lo entendieron. Por ejemplo, pensaban que la motorización llegaría muy tarde y, como en otros países, con el automóvil. Por suerte hubo empresarios que sí entendieron las necesidades de la gente y su deseo de movilidad. Entonces crearon un medio de transporte completamente nuevo: la motocicleta. En poco tiempo toda Italia estaba motorizada. 
Pero si hace falta intuición y coraje para lanzarse hacia adelante cuando las circunstancias son favorables, también hace falta intuición y coraje para darse cuenta de que las circunstancias son adversas y de que ha llegado el momento de detenerse o de retirarse. 
El ejemplo más famoso es el de Napoleón. Al principio, los pueblos europeos, bajo la influencia de las ideas de la Revolución francesa, aspiraban a la libertad, al cambio. El joven general que derrotaba a las dinastías milenarias representaba, a sus ojos, la libertad y el futuro. Más tarde cambiaron las circunstancias. Napoleón aparece cada vez más como el emperador de los franceses, como el déspota que distribuye reinos entre sus parientes. El primero en revelarse fue el pueblo español. Pero Napoleón no entendía el significado de esta revuelta. Aún pensaba que podía doblegar al enemigo en una batalla campal, como lo había hecho siempre en el pasado, y empezó la expedición de Rusia. Esta vez, empeoró, en vez de dar batalla, el zar y Kutuzov se retiraron y no pidieron la paz.
¿Por qué Napoleón no entendió lo que estaba ocurriendo? ¿Porque no era inteligente? ¿Porque la acción de los otros era oscura? No, él era inteligente y los otros obraban de la manera más clara. Cayó víctima de un error que cometemos todos: no tenemos el coraje de admitir que las circunstancias han cambiado y que debemos modificar radicalmente el comportamiento.
Es más fácil aprovechar el viento favorable que darse cuenta de cuándo ha cambiado de dirección. Solemos pasar por alto el cambio del viento, porque en el fondo sabemos que habría que cambiar de estrategia. La persona que ha tenido un gran éxito suele empecinarse a aplicar el mismo esquema, segura de su buena estrella. Este es el motivo por el que hombres como Churchill y De Gaulle, que habían dirigido victoriosamente la guerra, perdieron las elecciones cuando llegó la paz. Margaret Thatcher, habituada a imponer siempre su voluntad, cayó porque se empecinaba en imponer unas medidas impopulares como la poll tax. 
Este es el motivo por el que a menudo es preciso cambiar de grupo directivo en las empresas, cuando cambia el mercado. El equipo dirigente, por más calificado y célebre que fuera, puede no percatarse de los peligros, ni de las oportunidades que entretanto han emergido. Es más fácil que repare en ellos alguien con menos experiencia, pero capaz de observar el mundo con ojos ingenuos y desencantados. 

El Coraje – La Batalla (3° capítulo)

En el poema indio Mahabharata, los primos Pandava crecen junto a los Kaurava hasta que Duriodana, el jefe de los Kauraba, comienza a perseguirlos. Así se llega a la guerra. Pero, cuando los ejércitos están alineados, el príncipe Arjuna vacila en dar inicios a la batalla. Piensa en todos aquellos que morirán, amigos y parientes. Lleno de horror, deja caer el arco y decide no combatir. Entonces el dios Krishna se le revela y lo empuja a lanzarse a la lucha. La negativa de Arjuna es la negativa de la conciencia moral inmediata, que tiene horror a la violencia. Pero la naturaleza es violenta. Para vivir estamos obligados a la lucha. El dios representa esta necesidad. El momento del enfrentamiento siempre tiene que surgir, en la vida individual y social. 
Existen larguísimos períodos en que las divergencias quedan allanadas a través de intercambios y compromisos. A veces el estado de conflicto crónico, como en los países donde conviven dos grupos étnicos, se mantiene bajo control, asignando a cada grupo unas cuotas fijas. Pero, tarde o temprano, llega siempre alguien que pretende un poder excesivo. Entonces se rebelan aquellos que buscaban compromisos. El campo se polariza. Todos están obligados a alinearse de un lado o de otro, porque no puede tomarse ninguna decisión sin que se establezca un nuevo límite y una nueva ley. Los ánimos piensan obsesivamente en el enfrentamiento decisivo, que decidirá quién será el vencedor y quién el vencido. 
No hay momento más dramático, no hay tensión más grande de la que precede a la batalla. Porque cada uno pone en juego sus recursos y sus esperanzas, a veces su vida. En pocas horas se decide el destino de un reino, de un pueblo. Con la batalla de Zama queda definitivamente destruida la grandeza de Cartago. Después de la batalla de Isso el imperio persa cae en manos de Alejandro. En Waterloo, Napoleón lo pierde todo. En un tiempo brevísimo se decide no solo el destino de los combatientes, sino también el de las generaciones futuras, de toda una civilización. 
También existen batallas sin el uso de ejércitos. Por ejemplo, en política. El sistema político puede permanecer en equilibrio durante mucho tiempo. Los periódicos y los telediarios nos dan cada día un obsesivo boletín de ataques, contraataques, acusaciones y escándalos que aparecen siempre a punto de provocar consecuencias irreparables. Por el contrario, no cambia nada, pues la relación de fuerzas es estable. Pero, cada tanto, este equilibrio se rompe de verdad. Entonces todos se alinean y se dan batalla. En Italia, ha sucedido con Manos Limpias. Su victoria ha significado el fin de la Primera Republica. 
El mismo proceso acaece también en una empresa, en una asociación o en un grupo directivo. Siempre hay un momento en que la tensión sube de manera paroxística. Gente que solía se afable se obstina y se vuelve intransigente como empujada por una fuerza invisible. Se forman dos grupos contrapuestos y compactos, decididos a aplastar a su adversario. Hay, en esta movilización, algo fatal. Son los días del odio. Entonces también nosotros nos sentimos tentados, como el príncipe Arjuna, a renunciar a combatir, por algún dios o algún demonio, de lanzarnos a la lucha. 

El Coraje - El asalto (2° capítulo)

Para conquistar una trinchera o los muros de una ciudad, siempre es menester el asalto. También en el campeonato de fútbol hay períodos de preparación, de pruebas, a los que sigue el esfuerzo concentrado del partido.
Cada vez que hay un obstáculo, de cualquier naturaleza, debemos unir nuestras fuerzas y emplearlas todas juntas en un lugar y en un período determinado. Así desarrollamos, en ese momento, una enorme energía y transmitimos esa presión de potencial al otro. 
Para superar un examen no basta con haber estudiado. También es menester presentarnos a la cita seguros de poder convencer a nuestro examinador de que dominamos  el tema.
Todas las cosas importantes de nuestra vida acaecen así, por “campañas” y “ofensivas”. No solo los exámenes y las oposiciones. Ocurre lo mismo con el trabajo. Hemos comenzado con entusiasmo una nueva actividad. Luego, esta, poco a poco, se hace rutinaria. Nos sentimos desaprovechados, inútiles. Entonces comenzamos a mirar a nuestro alrededor en busca de algo nuevo hasta que, un día, se presenta la ocasión. La aferramos, nos lanzamos a la nueva actividad con todas nuestras fuerzas. Y entonces volvemos a sentirnos vivos y creativos. Por fin podemos demostrar nuestras capacidades. Al recomenzar, nuestras energías se multiplican. 
Hay personas que son más capaces que otras de despertar dentro de sí estas energías extraordinarias. Son los grandes empresarios, los creadores y los constructores, aquellos que hacen cosas importantes en todos los sectores en los que se aplican. Ya se trate de crear una empresa, de construir un hospital o una universidad, de organizar un partido político, de encontrar recursos para realizar una película o de escribir una gran novela. 
Cada vez enfrentan la tarea con ímpetu, con empuje, con una mirada fresca y nueva. Miran donde los demás no han mirado. Van de inmediato a lo esencial. No se dejan distraer por el pasado, por los detalles sin importancia. Debemos aprender de ellos como se afronta un desafío sin reservas. 
Es impresionante ver a estas personas manos a la obra. Desarrollan una energía cien, mil veces superior a la de las personas normales. Sus procesos mentales se vuelven fulminantes.
Donde antes todos encontraban impedimentos y dificultades descubren posibilidades y ocasiones. Son incansables y entusiastas. Comunican su confianza a los demás, los convencen, los involucran. Imprimen a todo un ritmo frenético y, sin embargo, esa cansa no se cansa.  Hacen centenares de llamadas telefónicas, mítines y encuentros. En poco tiempo, reúnen a personas y recursos antes separados o incluso hostiles. Obtienen financiaciones impensables. 
Otras veces inventan el modo de prescindir de ellas, para no pedir nada a nadie. Sus empresas son favorecidas por la fortuna. Al final todos se quedan asombrados de la facilidad con la que pueden hacerse las cosas. 
De vez en cuando, al verlos trabajando, no se entiende si son diabólicamente astutos o bien extremadamente ingenuos. Si son diplomáticos consumados, seductores habilísimos o almas sencillas. Quizá a ellos pueda aplicarse verdaderamente la palabra del Evangelio: “Sed cándidos como palomas y astutos como serpientes”. Están convencidos de que la fe mueve montañas. 
Para ellos no hay cosas imposibles, obstáculos insuperables o enemigos jurados. Con su fe convencen a los adversarios, los transforman en aliados. 
Luego, creada la obra, de costumbre dejan que los demás se ocupen de su administración ordinaria. 
Entran en una nueva fase de latencia. Arecen apartados del mundo, al que miran arrobados o ausentes. En realidad, se preparan para otro acto creativo, para otra ofensiva. 

El Coraje (1 capítulo)


El coraje tiene muchas formas y está constituido por numerosas cualidades  o virtudes. En la larga historia de la humanidad siempre ha estado ligado a la capacidad de arriesgar la vida y la fortuna en un desafío, en una batalla. Grandes imperios han sido conquistados o perdidos en un único enfrentamiento. Pero también en nuestra vida cotidiana, cuando no hay ninguna guerra, cada tanto debemos confrontarnos valerosamente con un obstáculo o con un adversario, afrontar una batalla. 

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Welcome To My Life - Simple Plan

Otra canción de la misma banda anterior. Probablemente sea una de las canciones con los que los adolescentes más se identifiquen... ¿adolescentes?... mmm, creo que muchas personas se identifican con esta canción, ya sean o no adolescentes.


¿Alguna vez sientes que te deprimes?
¿Alguna vez te sientes fuera de lugar?
Como si de alguna manera simplemente no encajaras
Y que nadie te entiende
¿Alguna vez quisiste salir corriendo?
¿Te has encerrado en tu cuarto?
Con el radio a todo volumen
Que nadie te oiga gritar
No, tú no sabes lo que es
Cuando nada se siente bien
Tú no sabes lo que es ser como yo

Ser lastimado
Sentirte perdido
Ser excluido en la oscuridad
Ser pateado
Cuando estas abajo
El sentir que tienes presión alrededor
Estar en el borde de una depresión
Cuando no hay nadie ahí para salvarte
No, tú no sabes lo que es

Bienvenido a mi vida

¿Has deseado ser alguien más?
¿Estas enfermo del sentimiento de estar olvidado?
Estas desesperado de encontrar algo más
¿Antes de que tu vida termine?
¿Estas atorado dentro de un mundo que tu odias?
¿Estas enfermo de todos lo que están a tu alrededor?
Con grandes sonrisas falsas y mentiras estúpidas
Pero profundamente estas sangrando
No, tú no sabes lo que es
Cuando nada se siente bien
Tú no sabes lo que es ser como yo

Ser lastimado
Sentirte perdido
Ser excluido en la oscuridad
Ser pateado
Cuando estas abajo
El sentir que tienes presión alrededor
Estar en el borde de una depresión
Cuando no hay nadie ahí para salvarte
No, tú no sabes lo que es

Bienvenido a mi vida

Nunca nadie te miente directamente en tu cara
Y nunca nadie te ha apuñalado por la espalda
Tú quizá pienses que estoy bien
Pero no voy a estar bien

Todos siempre te dan lo que tú quieres
Tú nunca tuviste que trabajar, estaba siempre ahí
Tú no sabes lo que es eso
Lo que es eso

Ser lastimado
Sentirte perdido
Ser excluido en la oscuridad
Ser pateado
Cuando estas abajo
El sentir que tienes presión alrededor
Estar en el borde de una depresión
Cuando no hay nadie ahí para salvarte
No, tú no sabes lo que es

Ser lastimado
Sentirte perdido
Ser excluido en la oscuridad
Ser pateado
Cuando estas abajo
El sentir que tienes presión alrededor
Estar en el borde de una depresión
Cuando no hay nadie ahí para salvarte
No, tu no sabes lo que es

Bienvenido a mi vida
Bienvenido a mi vida
Bienvenido a mi vida.

 

Simple Plan - Perfect

Adoro la letra de esta canción.


Hey papá, mírame
Piensa en el ayer y habla conmigo
¿Crecí de acuerdo al plan?
¿Piensas que estoy perdiendo el tiempo
Haciendo las cosas que quiero hacer?
Porque me lastima cuando tu desapruebas todo

Y ahora intento difícilmente lograrlo
Solo quiero hacerte sentir orgulloso
Nunca voy a ser lo suficientemente bueno para ti
No puedo fingir eso
Estoy bien
Y no puedes cambiarme

Porque lo perdimos todo
Nada dura para siempre
Lo siento
No puedo ser perfecto
Ahora simplemente es muy tarde
Y no podemos regresar
Lo siento
No puedo ser perfecto

Trato de no pensar
Acerca del dolor que siento por dentro
¿Sabías que solías ser mi héroe?
Todos los días que pasaste conmigo
Ahora parecen tan lejanos
Y se siento como si no te importara más
Y ahora intento difícilmente lograrlo
Solo quiero hacerte sentir orgulloso
Nunca voy a ser lo suficientemente bueno para tí
No puedo soportar otra pelea
Y nada está bien

Porque lo perdimos todo
Nada dura para siempre
Lo siento
No puedo ser perfecto
Ahora simplemente es muy tarde
Y no podemos regresar
Lo siento
No puedo ser perfecto

Nada va a cambiar las cosas que dijiste
Y nada va a hacer que esta cosa esté bien otra vez
Por favor no te des la vuelta
No puedo creer que es difícil
Solo hablar contigo
Porque tu no entiendes

Porque lo perdimos todo
Nada dura para siempre
Lo siento
No puedo ser perfecto
Ahora simplemente es muy tarde
Y no podemos regresar
Lo siento no puedo ser perfecto



martes, 26 de noviembre de 2013

'Juzgar'

Archivo escrito por mí hace un par de años atrás.

" Diciembre, 7. “Juzgar”


Las personas son diferentes, la gente mira a alguien y creen saber todo acerca de ella. Juzgan por su aspecto, por su vocabulario, por su educación, por su cultura; ¿saben? se necesita más que saber el color de ojos, se necesita conocerlas, conocer cuantas lágrimas derramaron. Antes de pasar por esto, era como todos los demás, juzgaba a los diferentes de mí, y ahora los entiendo. Quiero algún día poder ayudar o crear una fundación para las personas que sufren de Ed’s, depresión y otros problemas psicológicos. Tengo una gran facilidad para comprender a los demás, porque ya sentí todos los sentimientos juntos como en una máquina de lavado y también, la ausencia de ellos. La sociedad se vuelve cada día peor, y contradictoria. Lo sé porque ya estuve en los dos lados, es como cuando me decían para hacer algo, y luego cambiaban de opinión. La sociedad es eso, llena de personas que sólo saben juzgar y piensan que saben todo acerca de alguien. Una cosa que aprendí en estos 12 años es que siempre te van a juzgar, no hay como agradar a todos, no importa quien seas. Cuando miramos a una persona, casi sin querer la juzgamos, pero los que saben lo que es ser juzgado, no lo hacen, o piensan antes de hacerlo, creo."

'Sola en mi pieza'

Un escrito por mí hace algunos años atrás.

"  Septiembre, 14. “Sola en mi pieza”

A veces pienso en mi vida, vuelvo a mi infancia y no sé, a veces me gustaría volver al pasado y cambiar algunas cosas, pero no puedo, y eso me duele, a veces pienso si todo ese vacío que siento, algún día se van a ir de mí, sé que nada es para siempre, pero ya convivo tanto tiempo con esas cosas que, bueno, ya es normal para mí. “La vida no es fácil” (tengo 12 años para decir esto), lo sé, pero creo que para algunas personas ella es aún  peor, veo a mis compañeros de tenis reclamando por cosas sin sentido, y en mi mente tengo ganas de decirles lo que es un problema de verdad, (que no es el mío, yo solo dramatizo por todo). Una vez me dijeron que yo era débil, la persona que dijo eso no sabe nada sobre mí, porque si supiera, no diría eso, hago sonriendo las cosas que muchos no hacen ni llorando. Puedo ocultar todo con una sonrisa, pero no puedo ocultar con mis ojos, el problema es que nadie  me mira a los ojos, nadie percibe mi mirada triste, muchas personas son así, es solo cuestión de prestar atención. A veces siento como si algo estuviese faltando en mi vida, como si un pedazo de mi vida estuviese perdida, y no consigo encontrarlo. Antes me imaginaba mi futuro, era perfecto, y nada de lo que soy hoy había pasado por mi mente en ese entonces, jamás podría haberme imaginado toda esta mierda. Con el pasar del tiempo dejé de ir a muchos sitios que me gustaban, la depresión fue más fuerte que yo, tenía que dar excusas cuando me decían para salir de casa, es difícil convivir con tantas enfermedades juntas y aun así, ocultar todo, porque sabés que te van a juzgar, porque sabés lo malo que es que todos sepan de tu vida. Algunas personas no saben cómo enfrentar sus miedos, otras como yo, aprenden a vivir con ellos, en una lucha constante contra vos misma, creo. "

'Lo que soy'

Archivo escrito por mí hace un par de años atrás.

"  Julio, 27 del 2009. “Lo que soy”


Hoy me preguntaron como estaba, y por primera vez paré y pensé antes de responder, pensé una y otra vez, y percibí que no sabía. Nunca paré para pensar en cuantas veces respondía con la típica frase: “estoy bien”. Creo que escribir me hace sentir bien cuando estoy mal, el papel no juzga, para mí, escribir es tan fácil como hablar, es una cosa que hago muchas veces, sin precisar qué escribir, solamente me pongo a escribir y los sentimientos se convierten en palabras. El simple acto de escribir hace que mi vida tenga un poco de organización. Bueno, en toda mi vida nunca fui común, siempre fui una chica diferente, y cuando sos así, la sociedad hace lo que mejor sabe: juzgar, sin conocerte. Muchas veces mis amigas jugaban con sus barbies mientras yo leía un libro, y hasta hoy soy diferente, prefiero quedarme en casa escribiendo, leyendo, tocando guitarra, componiendo canciones, antes de ir a una fiesta. Prefiero ir a comprar libros antes de ir a comprarme ropas, juguetes, o zapatos, como las demás. Toda mi vida (11 años), fui así, siempre la diferente, la callada, la educada, la nenita “perfecta y aplicada”… ¡DIOS! Pero eso no me molesta, prefiero ser así de ser igual a todos: una copia, víctima de la sociedad, porque es eso lo que la gente normal es, siempre siguiendo las reglas de la puta sociedad. Hace unos meses tenía ganas de ser cualquier persona, menos yo, pero cuando crecí, descubrí que lo que me hace especial en verdad son mis defectos, ellos hacen parte de mi “personalidad” y sin ellos no sería yo misma, es preciso tener defectos para notar las cualidades, todo eso junto es lo que soy, soy un mar de defectos, pero también tengo cualidades, así como todos, no existen personas con más o menos cualidades, sino personas que consiguen percibir sus cualidades con más facilidad. La verdad es que tanto los defectos como los errores hacen parte de nuestras vidas, eso es lo que nos hace quien somos, y bueno, tenemos dos opciones: hacer lo que quiere la sociedad o ser feliz.  "

'Perdida'

Un anterior escrito mio.

" Julio, 13. “Perdida”

A veces me pregunto qué hago viva, luego empiezo a pensar en los motivos y no los encuentro. Sigo intentando encontrar la razón de vivir, pero no la veo, no sé lo que el futuro tiene para mí, pero tengo miedo, mucho miedo, no sé exactamente de qué, pero lo siento, puedo sentir mi corazón latir mientras su sangre se torna fría, y el pánico empieza a tomar mi cuerpo. A veces no me creo viva, sino respirando, la vida pasa frente mis ojos y pasa muy rápido; no sé donde me encuentro, no sé para donde debo ir, ni que debo hacer. El cielo ya no está más azul, tiene tormentas negras; así como el clima, no soy constante, ni igual. A veces pienso en cómo sería mi vida sin esos problemas, pero ¿sobre qué escribiría? Creo que hasta los problemas tienen su lado bueno, aunque a veces no los encuentre. La verdad es que el verdadero sentido de la vida es como un juego: su objetivo es conseguir la felicidad y para eso tenemos que pasar por muchas fases, algunas personas no siempre logran eso, y su vida acaba, muy rápido. Para los que consiguen ser felices, bueno, tienen mucha suerte. Todo depende de uno, porque al final del día la vida es eso: caer y levantarse, y lo importante es no quedar en el suelo. "

sábado, 23 de noviembre de 2013

'Cicatrices'.

Archivo escrito por mí hace un par de años atrás.

- Abril, 5. “Cicatrices”

Son como marcas de guerras; están ahí para recordar tus luchas, tus problemas, la mayoría de la gente las tiene,(gente trastornada, débil). No importa cuanto tiempo pase, van continuar en tu piel, recordando tus malos días, todas tienen una historia, una razón, un motivo para estar donde están. La gente cree que cuando alguien se corta es para suicidarse, pero no es así, hay muchos motivos, algunos lo hacen para “sentirse mejor”, para distraerse de sus dolores psicológicos, o solo para castigarse. ¿Saben? a veces cortarse puede tornarse una adicción, y parar es tan difícil de superar como ser adicto a las drogas. La primera vez que me corté fue cuando tenía 12 años, no recuerdo el motivo por el cual lo hice, pero recuerdo que obviamente no estaba bien. Cuando lo hice la primera vez nunca imaginé que eso se volvería uno de mis muchos problemas. Algunas veces intenté parar de hacerlo, pero siempre volvía. ¡Ocultarlos es lo peor! hay sitios en tu cuerpo que no podés ocultar todo el tiempo. Lo peor no son las cicatrices que te quedan en la piel, sino las cicatrices que tenemos por dentro, es ahí donde está el puto problema. Cuando alguien se corta, la sociedad lo ve como que quiere llamar la atención, lo ve como una cosa estúpida, pero en verdad son pedidos de ayuda que muy pocos suelen comprender. "

Ni puta idea .__.

El Aire la golpeaba levemente en la cara haciendo que un escalofrío recorriera cada parte de su cuerpo. El sol se asomaba a través de las montañas indicando que el nuevo día había empezado, indicando que era la hora de levantarse. La pequeña se levantó agarrando el sucio trapo que la servía para taparse por las noches, y la pequeña almohada formada de paja en la que cada noche apoyaba la cabeza.
Despertó a sus hermanos pequeños y como de costumbre les bañó con la poca agua que les quedaba, y les entregó unas migas de pan.
Su madre llevaba trabajando desde que el primer rayo de sol salió, y ella debía ocuparse de la casa, de sus hermanos y de la comida. Siempre la misma rutina: su madre trabajaba y ella cuidaba de lo poco que tenían y de las personas a las que quería .
Se calzó y junto a sus dos hermanos agarró unos cuantos cántaros de barro y empezaron a caminar, paso tras paso, con lentitud pero sin pausa, hasta que la pequeña aldea en la que vivían desapareció de su vista. Les esperaban 5 kilómetros de caminata hasta llegar a su destino, el lugar donde se encontraba el pozo de agua más cercano. Un nene de 4 años, otro de 6 y una chica de 7 andando solos, durante 10 km para, poder vivir, para poder beber un poco de agua.
Quemando su piel morena con cada uno de los rayos de sol y dejándose los pies en cada paso que daban por las piedras que pisaban. Pero aún así su rostro brillaba, su sonrisa resplandecía, sus ojos estaban vivos, y en su cara se percibía felicidad. Su vida era demasiado dura para tan solo unos niños, pero aún así ellos sonreían. Se pasaban las horas cantando, inventándose historias. Dejando volar su imaginación, así durante todo el camino, así durante todo el día, a cada hora y no se cansaban, tampoco se quejaban. Entre los 3 se protegían del peligro, se ayudaban en todo momento, se querían, y hacían lo posible por recompensarle a su madre todo el esfuerzo que ella hacía por sacarles adelante. Deberían estar en la escuela, pero ni siquiera sabían que ese lugar existía, y tampoco tenían los recursos necesarios para poder ir. Eran muy humildes, siempre lo habían sido y probablemente siempre lo serán, pero eso les daba igual. No sabían escribir, y hablar... hablaban muy malamente, lo poco que en aquella aldea les habían enseñado. Pero les valía para poder inventarse historias, les valía para poder jugar, para poder bailar ... para disfrutar de la vida. Era su vida, eran alegres, disfrutaban, eran felices, apenas tenían para comer, es verdad, pero aun así, no había día en que ellos no rieran. Ellos no habían elegido nacer donde habían nacido, pero les gustaba. Poco dinero, pocas cosas materiales, pero estaban llenos de amor y cariño.

Y así era cada uno de sus días, duros, bastante duros, pero ellos eran felices, y eso era lo que importaba. 

'Futuro'.

Bueno, esto es, prácticamente, uno de los muchos archivos que tenía guardado en el Word, los escribí hace un par de años atrás... a menudo subiré los demás.
(Son los escritos originales, es decir, lo único que mejoré y cambié fueron los errores ortográficos.)

- Febrero, 28. “Futuro”

No sé lo que la vida tiene para mí, aunque esté en tratamiento y haciendo terapia, no es fácil, es decir, todos mis problemas fueron poco a poco entrando en mi vida, entonces poco a poco tienen que salir, no es un proceso fácil; tengo días malos, en los que me odio (como hoy) y no tengo ganas de nada, y tengo buenos días, en los que no me siento tan mal. Mi “enemigo” vive dentro de mí, él sabe mis puntos fuertes, pero también mis puntos débiles; sabe lo que me hace mal y lo que me hace bien, sabe todo sobre mí. Supongo que mis problemas nunca van salir totalmente de mí, ya saben… Tengo miedo de hacer todo eso y volver a los peores días que he tenido, espero que algún día pueda hacer cosas simples, que para mí no es fácil, para una persona normal, levantarse y hacer eso, sin pensarlo una o dos veces, lo es, pero para mí no, antes lo era, lo hacía sin pensarlo, ahora ya no.... No es fácil de comprender, es difícil de explicar, esta mierda te destruye por dentro y por fuera, no perdés solo eso, perdés tu vida también. Miedo de seguir sola, y no mejorar. Aunque... "tener miedo es una señal de que sos humano y que aún podés sentir", a veces, casi siempre, yo no tengo sentimientos, lo que me hace sentir muerta y sin vida, y otras veces los tengo todos juntos y es ahí cuando todo se hace más complicado. Pero la vida no termina acá, aún hay mucho por vivir y por mejorar. "

The Adicts - I Am Yours


Para mí es una canción muy, muy romántica y bonita <3 :3 "Todo lo que hago es soñar contigo" ^-^


                                         I Am Yours - The Adicts
Tómame si puedes
Cuando este en tu camino
Tómame si puedes
Estoy cayendo como la lluvia
Todos los días te veo
Pero estas muy lejos
De todas formas te amo
No sabes, te amo tanto
Nunca te dejare ir
Soy tuyo
Cada vez que me quieras
Soy tuyo
Cada vez que me necesites
Todo lo que hago es soñar contigo
Hasta el final de la noche
¿Siempre te tendré?
No sabes, te amo tanto
Nunca te dejare ir
Soy tuyo
Cada vez que me quieras
Soy tuyo
Cada vez que me necesites

No sabes, te amo tanto
Nunca te dejare ir
Soy tuyo
Cada vez que me quieras
Soy tuyo
Cada vez que me necesites
Soy tuyo
Cada vez que me quieras
Soy tuyo
Cada vez que me necesites…



Ciudadanos de un lugar llamado mundo.

 No estoy hablando del derecho a ser libre, que es otro muy fundamental, estoy hablando del derecho a ser feliz.
¿Por qué no todos disfrutan de ese "privilegio"? ¿Es que acaso renuncian a él voluntariamente o se les es ha arrancado? Esta claro que si nosotros nacemos para ser felices ¿Por qué renunciaríamos a la razón principal por la que vivimos? Sería muy estúpido de nuestra parte, estúpido e ilógico.
Y si supuestamente cualquier ciudadano de este mundo tiene derecho a alcanzar esa felicidad ¿por qué hay gente a la que se lo prohíben?
Tenemos la mala costumbre de pensar que por el hecho de ver a alguien sonreír pensamos que esa persona es feliz, pero, ¿estamos en lo cierto? ¿Sonreír es sinónimo de felicidad o no es más que una simple máscara que solemos ponernos para aparentar?
Toda persona a lo largo de su vida ha experimentado muchos momentos y, siempre alguno de esos momentos les ha hecho, aunque fuera por un segundo, ser felices.
En la actualidad mucha gente no es capaz de encontrar esa felicidad, ese motivo que le haga sonreír de forma natural, y es por la ausencia de esa felicidad por la que la gente suele fingir.
Al salir a la calle, al estar en compañía mucha gente opta por maquillarse con una sonrisa en vez de con maquillaje. Pero, el hecho de que no muestren como realmente se sienten, el hecho de fingir, ¿les convierte en mentirosos? NO, al menos, para mí.
Yo creo que una persona que finge una sonrisa solo evita responder incómodas  preguntas que la gente de su entorno puedan hacerle si la ven mal. Solo busca no preocupar al resto, no dar explicaciones e incluso a veces fingen porque piensan que al hacerlo repetidamente se acostumbrarán y encontrarán una felicidad artificial, que poco a poco les impulse a seguir hacia delante.
¿Y qué pasa cuando una persona no logra alcanzar la felicidad? ¿Qué pasa cuando alguien no es capaz de encontrar una razón que no le haga caer?
Una persona que no es feliz no vive, sobrevive.
Hay mucha gente que al verse en esta situación, andando por una cuerda floja, en busca de algo que no saben si existe, se dejan caer. Caen en un vacío del que ya no pueden salir, del que ya no pueden ser rescatados, un túnel sin luz. Un lugar tenebroso y oscuro donde quien manda se hace llamar soledad, depresión, muerte (ya sea física o espiritualmente).
Desgraciadamente es un hecho que se da a conocer a diario. Gente (de todas las edades) que se ven atrapadas en su interior, ¿por qué? porque ellas mismas creen que su vida ya no tiene significado, que su interior solo está lleno de nada, un lugar frío donde solo reside algo denominado "dolor", "decepción" y/o "odio".
A diario muchas personas abandonan el camino voluntariamente, presos del dolor y de la soledad no ven otra salida que la de saltar, pero, ¿realmente es esa la única salida? ¿realmente es necesario saltar teniendo tanta vida por delante, tanto camino por recorrer? ¿realmente es necesario abandonar una guerra que no sabemos si finalmente ganaremos, o debemos seguir luchando?
 La "solución a tus problemas" no es saltar, desaparecer... morir. Los problemas se solucionan enfrentándonos a ellos, dando la cara, luchando, caminando y superando cada obstáculo que la vida nos pone. No tengas miedo a seguir, tomá aire, levantá la cabeza y seguí tu camino, porque esas es, posiblemente, la única manera de alcanzar tu objetivo. Todo saldrá bien.

¿Qué pasa cuando...?

¿Cuántas veces caíste? ¿Cuántas veces te levantaste? ¿Cuántas veces intentaste ser fuerte, y cuántas veces fracasaste en eso? ¿Qué pasa cuando de tantas veces que caíste ya no sabés si querés volver a levantarte? ¿Qué pasa cuando todo lo que hacés te acaba saliendo mal? ¿Qué pasa cuando no sabés hacer nada bien? ¿Qué pasa si das demasiado por gente que no da nada por vos? ¿Qué pasa cuando al dar recibís a cambio nada más que golpes y más tristeza?
Cuando somos chicos pensamos que una caída no es más que tropezarte mientras caminás y caés
 al suelo, haciéndote alguna pequeña herida en la rodilla, brazos, manos... pero cuando crecemos... ¿seguimos dándole el mismo significado a la palabra? En parte, sí, porque tropezamos y caemos, pero... ¿caemos de la misma forma?
A medida que crecemos, a medida que la vida va pasando, las caídas se acentúan, se vuelven mas frecuentes... pero ¿a donde caemos? Caemos a una nada en donde no sabemos si estamos solos o acompañados. Un sitio oscuro, vacío y frió del que no todo el mundo logra salir. No digo que sea difícil salir, porque realmente no lo es, o al menos al principio no lo parece. Las primeras veces que llegás a ese sitio salís con mucha facilidad, pero ¿qué pasa cuando no hacés más que visitar ese lugar? Las ganas de salir se van desvaneciendo poco a poco, y entonces pensás: ¿para qué me voy a molestar en salir si sé que volveré a caer? Y es que las primeras veces que caés no sentís nada, es decir, pensás que esta caída no tendrá ningún gran efecto importante en vos. Pero a medida que vas visitando ese lugar te das cuenta que poco a poco vas perdiendo algo. Que se te va arrebatando una parte de vos, y que, como no hiciste  nada, te vas a terminar consumiendo por completo. Porque todos tenemos días malos pero, ¿qué pasa cuando poco a poco se te va yendo tu vida? ¿Qué pasa cuando esta noche se va apoderando de vos, cuando tu corazón cada vez se enfría más y tu interior solo se llena de dolor? Hasta el día en que te das cuenta de que lo único que sentís es dolor, dolor y más dolor....Es ahí cuando te armás de valor y decidís herirte a vos misma, solo para comprobar si seguís viva, si seguís sintiendo, y que no te quedaste encerrada, encerrada de un nada que te consume cada vez más y más rápido. Ese algo que llevás pensando desde hace tiempo, pero que nunca te  atreviste a hacerlo hasta que llegás a un extremo en que lo terminás necesitando, necesitas sentir un dolor diferente que te haga sentir viva. Es ahí cuando agarrás  algo afilado, algo que sabés que corta y hacés un pequeño, pero profundo corte en alguna parte de tu cuerpo, y ves salir la sangre, y sentís un dolor... un dolor raro... un dolor que hacía mucho que no sentías. Y te das cuenta que el dolor viene acompañado de sangre y te das cuenta que seguís viva, y aunque parezca mentira, esa sensación te acaba gustando, casi como cualquier otra adicción. Y sin darte cuenta, cada vez que te sientís vacía, que te hartás de sentirte como siempre... recurrís a eso, pensando que así se van a arreglar muchas cosas. Pero, ¿qué pasa con las marcas que eso termina dejando? ¿Qué pasa con esas cicatrices que empiezan a aparecer en tu piel? Te parás por unos segundos y las observás, son marcas de guerra, sí, pero marcas que nadie puede ver, por lo que decidís taparlas con maquillaje, con ropa... y es ahí cuando te das cuenta de que debés tener más cuidado y que si querés seguir sintiendo esa sensación sin que nadie se de cuenta, tenés que buscar un lugar en tu cuerpo que nadie vea, una especie de "escondite" para esas heridas, para esas cicatrices.
Y esto, que al principio solo querías hacerlo una vez para sentir un dolor diferente, se convierte en una rutina, sentir el filo de la cuchilla tocando tu piel te gusta, te da tranquilidad ver como la sangre va fluyendo entre tus muñecas, hasta las terminaciones de tus dedos, ¿por qué? porque de cierta manera, lográs comprobar que tu corazón aún sigue latiendo... sigue sintiendo...
Y pasan los días, semanas, meses, puede que haste años y... ¿Qué pasó? Te mirás al espejo y ves tu cuerpo lleno de cicatrices, es un secreto a voces. Te convertiste en una chica llena de cicatrices, heridas superficiales como interiores. Y entendés que todo esto tiene que acabar pero, ¿cómo? Ahora, para vos ya no es nada fácil dejar la cuchilla de lado, esa "compañera" que tanto suponías que te había ayudado...Y comprendés que hiciste mal al empezarlo, que ya no hay vuelta atrás, que se convierte en una especie de droga. Es muy fácil entrar en eso, pero ¿cómo se sale?
Al final terminás por pedir (a gritos) ayuda y ahí lográs salir de eso, porque, nada es imposible. Solo necesitás algo de paciencia y sacar fuerzas de donde sea. Puede que te cueste bastante, pero en serio vale la pena.
SOS MUCHO MÁS FUERTE DE LO QUE PENSÁS, PODÉS CON ESTO, CON MUCHO MÁS.        

Ficticia, pero en parte real.

Bien, esta es una pequeña parte sacada de un capítulo de un libro, no es la parte original, ya que edité, elimné y reemplacé algunas palabras.

Un día cualquiera en su vida, sin novedades, como cada mañana; su despertador sonó, y una mano blanquecina, con lentitud lo apagó. Era la señal de que un nuevo día empezaba, la señal que le indicaba que su infierno no había acabado, la señal que le indicaba que aún seguía vivo.
La misma rutina de siempre; levantarse, sobrevivir, y dormir. Salir de casa sonriéndole a sus padres, y al cerrar la puerta y salir a la calle quitarse esa mascara, y volver a ese rostro triste.
Caminar lentamente mientras dejaba que la música sonase, escuchando la melodía, prestando atención a esa letra que describía a la perfección lo que él sentía. Cada sentimiento, cada emoción tenía su determinada canción. Nadie, ni tan siquiera él mismo era capaz de explicar lo que sentía de la manera en que la música lo hacía. Era su vía de escape, su puerta a otro mundo donde todo era diferente, su billete al más allá. Su única compañía en los momentos más oscuros, la única que prometió no dejarle nunca y se mantuvo fiel, una de las pocas razones que le quedaban para creer en un nuevo futuro, un nuevo comienzo, una salida.
Cinco minutos, quizá diez eran los que separaban su casa del colegio, poco tiempo, pero lo suficiente como para " intentar" alegrar un poco su mañana.
Pero, pasado ese breve periodo de tiempo llegaba a su destino, un destino poco deseado, incluso temido: El instituto.
Nada más entrar por esa puerta ocurriría lo mismo de siempre. Las miradas se volverían hacia él, las risitas y comentarios por lo bajo aumentarían hasta llegar a formarse un gran murmullo, algún que otro empujón que le hiciera tambalearse, alguna que otra zancadilla que le hiciera caer, insultos lanzados desde los diferentes puntos de ese enorme pasillo que cada día tenia que cruzar para poder llegar a su clase, donde se sentaría solo en una de las mesas más arrinconadas.
Así era su día a día desde hacía ya... ya ni se acordaba del tiempo que llevaba así, y mucho menos de la razón o las razones que le habían conducido a ese punto.
Ya se había medio acostumbrado a ese dolor, a ese vacío, a ese sentimiento de culpa. Sus oídos ya se habían acostumbrado a recibir
 cada insulto como una manera de saludo, como el que recibe su cuerpo que se había habituado a los empujones y a cada uno de los moratones que lo adornaban. En resumen, él ya se había hecho la idea de que su vida sería así, al menos durante algunos años, la cantidad de años que le quedaban en ese lugar.
Había terminado creyendo que él era el culpable de todo. Al principio no quería creerlo, pero con el paso de los días, de las semanas, del tiempo... terminó pensando que todo lo que le pasaba se lo merecía por ser tan estúpido, por ser sin duda un raro. Todo lo que recibía, todo era porque él se lo había buscado.
El odio que sentía hacia él, hacia su forma de ser, hacia su cuerpo, hacia sus actitudes y pensamientos. Se odiaba como nadie más le odiaba.
¿Cómo había podido convertirse en ese monstruo?
Pensamientos y pensamientos que invadían su mente constantemente.
Al llegar a su casa volvía a cubrirse con esa máscara. A los ojos de sus padres, de sus hermanos, de su familia... no era más que un adolescente normal, feliz, como cualquier otro. Luego, subía a su habitación y se tiraba a la cama, intentando que la música sonara más alta que sus problemas. Algo difícil en su caso, pero al menos su situación mejoraba aunque fuera por tan solo unas horas.
Cerraba los ojos o se quedaba mirando al techo imaginándose su vida de otra manera. Se imaginaba a un chico de 11 años al que le gustaba vivir, salir, divertirse...Luego abría los ojos, se pellizcaba y se daba cuenta de que él nunca llegaría a ser feliz.
Con tan solo 11 años lo que más deseaba era morir, desaparecer para siempre.
No tenía mas que un par de amigos, la soledad y la música, aunque desde hacía ya unas semanas había empezado a juntarse con Ana, probablemente, algún día también llegará a conocer a su hermana.
Sus brazos, sus muñecas estaban llenos de pequeños cortes, no muy profundos, pero lo necesario como para experimentar un dolor "diferente", como para lograr sentirse vivo, como para lograr que su dolor físico fuera mayor que el dolor que sentía dentro de su corazón.
Y en eso se basaba su vida, en la supervivencia, en luchar por no caer del todo, en levantarse tras cada caída, en fingir para que no piensen que solo intenta "llamar la atención", en sufrir.
Podrá cambiar, su vida podrá mejorar, pero ese trauma creado por esa sociedad, por esos compañeros... nunca desaparecerá, esas heridas nunca lograrán cicatrizarse del todo.

¿Dónde está la niña que creía más en lo imposible que en lo real?

Que triste, ser de hielo, no sentir nada, no creer en nada. Que pena me doy a veces cuando comparo entre la "yo" de antes y la "yo" de ahora y solo veo a una persona medio vacía. ¿Dónde está la niña que creía más en lo imposible que en lo real? Ya no recuerdo la última en la que la vi, o sentí. Me gustaba más antes, cuando creía en cualquier cosa solo porque me parecía bonita, cuando idealizaba a la gente y me negaba a abrir los ojos, porque a mí me gustaba creer que eran así, como yo les dibujaba y describía dentro de mí cabeza. ¿Qué ha pasado con aquella chica que era dueña de su propia obra de teatro y repartía los papeles a su antojo? La de ahora solo se resigna a ser un simple personaje, un personaje secundario, de obras ajenas... Quiero verlo todo como antes lo veía, quiero andar por caminos imposibles y creer en algo mágico (el camino entre lo visible y lo invisible, según Coelho), yo no quiero elegir un camino, quiero dibujarlo, darle vida, inventarlo de acuerdo a mi gusto, y por último, hacerlo realidad y recorrerlo. Quiero recuperar mi esperanza en el mundo, en las buenas personas, quiero volver a alegrarme por cada una de esas miradas intensas, quiero que miles de sueños, viajes e historias se amontonen dentro de mi cabeza, como lo era antes, y que no me dejen dormir por las noches. Quiero crear magia, y al final, no destruirla. Quiero volver a ser aunque sea, una parte de lo que antes era...

¿Damos a la gente lo que esperamos recibir?

Sé que la vida no es fácil, que a veces llegás a un determinado momento en el que no podés más. Sé que hay veces en las que no tenés fuerzas para seguir hacia delante, y  querés detenerte, aunque no te gusta nada la idea de quedarte a mitad del camino,  esperando a que las cosas se solucionen por sí solas.
 Detestás esas veces en las que ya no sabés hacia donde mirar, si hacia delante o hacia atrás. Veces en las que ya no sabés en quién confiar, ni siquiera te sentís capaz de confiar y creer en vos misma. La gente te suele fallar demasiado en muchas ocasiones, y vos solo te preguntás: ¿qué hice yo para merecer toda esta basura? Y claro, no conseguís ninguna clase de respuesta, aunque mires hacia todos los lados esperando a que alguien te responda.
A veces solo buscás un hombro en el cual poder llorar, otras, tan solo un abrazo que te den fuerzas, que te demuestren que, todavía, sos importantes para alguien. A veces tan solo querés que te entiendan y, que en vez de que te juzguen, te conozcan. 
 Otras veces buscás una mirada, unos ojos, unos brazos o una sonrisa que te transmitan tranquilidad, que te arropen de mucho, mucho cariño y te digan que todo va a estar bien. Intentás buscar respuestas en los demás, pero te complicás demasiado al querer encontrarlas cuando en realidad la tenés delante de vos misma. Solo querés que te entiendan, que te quieran, que se preocupen por vos. Querés amor, cariño, ternura, amistad, simpatía, sinceridad, comprensión.
 Querés demasiadas cosas, de las que a lo mejor, luego solo conseguirás, con algo de suerte, unas cuantas. Pero ahora, si te parás a pensar detenidamente de todas las cosas que querés... ¿ vos estás dándole al resto lo mismo? Es decir, ¿damos a la gente lo que esperamos recibir? ¿O tan solo nosotros esperamos recibir sin dar algo a cambio? Y es que hay que dar lo que recibimos de la gente que nos da, SABER APRECIAR a la gente que se lo merece, dar amor, cariño, otorgar nuestra amistad a quien REALMENTE SE LO MERECE, y no a cualquier extraño. Debés mirar hacia los lados y apoyarte en quien esté ahí tendiéndote la mano, mirar hacia delante y mirarle a los ojos a la gente que te mira, y pocas veces debés mirar hacia atrás, y si mirás, que sea para despedirte de la gente que perdiste a mitad del camino, y por ninguna razón sentirte culpable de eso, ya que ellos fueron lo que decidieron irse. Ser fuerte y luchar por tus sueños, por lo que querés, porque nada en esta vida es regalado (?) Y si querés cruzar la linea de meta primero debés llegar al final, y para esto, tenés que seguir tu camino, ese que vas recorriendo. Ir construyendo, pero  andar poco a poco, sin prisa pero tampoco sin pausa, y sobre todo, creer que sos capaz de llegar hasta donde te hayas propuesto llegar. No dejes que nadie ni nada te ponga un limite, el limite lo tenés que poner vos. 
Vivir la vida, intentar disfrutar de cada momento, de cada persona, de cada sensación, de cada experiencia, y no olvidar nunca de que, "querer es poder".

viernes, 22 de noviembre de 2013

Porque seremos muy diferentes, pero siempre lloramos por los mismos dolores.



Es normal que una vez que te hacen daño, agaches la cabeza y te escondas.
Es normal que cuando la vida te lastime, le tengas miedo, que probablemente te de miedo seguir hacia delante porque no sabés que es lo que va a suceder.
Es normal que una vez que te hayan herido, construyas una barrera alrededor de tu corazón, el cual se va debilitando, enfriando, dejando de sentir... dejando de vivir, poco a poco...

Pero esto ya es tan natural. siempre buscamos protegernos de cualquier daño bajo un "escudo anti-todo"que nosotros mismos construimos con el tiempo. Un escudo con el que pensamos que el dolor que sentimos pasará, el cual creemos que nos va a proteger de cualquier golpe que quieran darnos. Pero, es que a veces , sin darnos cuenta, ese escudo no solo nos protege, si no que también nos perjudica, nos encierra.
Hay veces que nos escondemos demasiado, tanto que ni siquiera nos asomamos a ver la realidad, lo único que a veces se ve es la vida pasar.
Y eso no debe ser así, debemos protegernos, sí, pero no aislarnos. Debemos ir asomando la cabeza poco a poco, ir rompiendo ese escudo, y poder ser capaces de gritar "¡MIREN HIJOS DE PUTA, ESTE/A SOY YO, Y SI NO LES GUSTA, PUEDEN IRSE AL CARAJO!" ._.
Porque tenemos que ser capaces de vencer nuestros miedos, de deshacernos de todo lo malo del pasado y seguir hacia delante. ¿Por qué nos duele más lo que ya pasó y no lo que está pasando? ¿Por qué lloramos por lo que teníamos y no por lo que tenemos?
Debemos ser capaces de rehacernos, poco a poco... de superarnos. Por haber caído una vez, no significa que vayas a caer siempre.
Porque puede que ese corazón que yacía roto en el suelo, no vuelva a estar como antes, pero sí puede repararse con el tiempo y, mientras más rápido te des cuenta, menos será el tiempo que tarde en repararse.
¿Por qué encerrarnos en ese escudo, en nosotros mismos? Si sabemos que, al final, puede perjudicarnos. Poco a poco, escalón a escalón, salir de esa monotonía, de esa manera de pensar. Hasta llegar a reaparecer de nuevo, en la cima, donde antes estabas, desde donde caíste. Tomarnos el tiempo que necesitemos; tenernos la fe que nos merecemos, y, sobretodo, ser pacientes, pero nunca parar, nunca dejar de subir. Hay que demostrarle al mundo y a la vida que una caída, dos, tres o las que sea, no van a poder con nosotros, con nuestra fuerza interior. Luchar hasta el final, porque es la única forma de llegar a la cima.
JAMÁS PIENSES QUE NO VAS A LLEGAR, NUNCA TE RINDAS, POR MUY PUTO QUE SEA EL CAMINO, TODO LLEGA, TODO SURGE, TODO CAMBIA, A SU DEBIDO TIEMPO.

PORQUE SEREMOS MUY DIFERENTES, PERO SIEMPRE, SIEMPRE LLORAMOS POR LOS MISMOS DOLORES.



La Amistad :3

De pequeños, cuando vamos al colegio, cuando no somos más que unos niños felices y alegres vemos todo genial, pensamos que todo es fácil. Pensamos que todo el mundo que nos rodea en cada clase, todas esas "personitas" que comparten años y años con nosotros, a los que solemos ver a diario son amigos, y si para el significado que le damos a esa palabra a esa edad, podríamos considerarlos amigos.
Pero los años pasan y vamos creciendo, y cada vez estamos más cerca de acabar esos años de colegio, probablemente de los mejores años.Y a medida que vamos creciendo y que esos años van pasando,vemos a todos nuestros compañeros crecer... crecer y cambiar, a veces para bien y otras para mal. Pero tampoco solemos darle mucha importancia a ese hecho, creo que esas edad nos impulsa más a querer estar rodeados de mucha gente.
Y llega séptimo, ese año que será el último que pasaremos en ese establecimiento, donde vivimos y aprendimos tantas y tantas cosas, donde tanto nos reímos, donde a veces lloramos, donde pasamos de ser niños a alguna clase de adolescente, donde crecimos, donde aprendimos. Y con séptimo, todo se acaba, último año en el que vamos a estar en esa clase, con esos compañeros.Y entras al secundario con ganas de llevarte el mundo por delante, con muchas, muchas ganas de conocer gente nueva, de crecer como persona, con ganas de seguir subiendo escalones.Y poco a poco nos vamos acostumbrando a los nuevos horarios, a los nuevos compañeros, poco a poco investigamos cada espacio nuevo que vamos descubriendo.
Reemplazamos los cuadernos por carpetas, las "mochilas con rueditas" (yo tenía una de Barbie <3) por otras clases de mochilas, el lápiz por una lapicera.
Y todo va genial, seguimos feliz y alegres, un poco jodidos por los exámenes, pero bastante bien. Vamos creciendo, vamos pasando de curso. Y nos vamos dando cuenta de como es realmente la gente, esa gente inocente que parecía tan buena... nos vamos cuenta que las matan callando. Y esas personas a las que llamábamos amigos... acaban siendo conocidos que solo nos utilizan, y al final de esas tantas y tantas personas a las que pensábamos que nos unía una amistas... descubrimos que tan solo cuatro o cinco valen realmente la pena. Porque alguien que te caiga bien no significa que sea tu amigo, que alguien te hable no significa que le importes. Porque LOS AMIGOS SON AQUELLOS QUE ESTÁN EN TODO MOMENTO, en los buenos y también en los malos, con los que te enojás, con los que peleás, con los que, a pesar de todo, de cualquier circunstancia o problema, siempre estarán ahí. Porque los amigos son la familia que escogemos, con los que vivimos los mejores momentos, y también los peores. Esos a los que le contamos cualquier cosa porque sabemos que podemos confiar en ellos, esos que dejan todo de lado por intentar ayudarte. Los que te dan la mano, a pesar de las caídas, y te ayudan a seguir, los que te dan su hombro para llorar, los te dan fuertes y gigantes abrazos cuando nos sentimos solos. Esos que siempre creen en nosotros, incluso cuando ni nosotros mismos creemos nos creemos capaz; esos que te sacan una sonrisa cuando nadie más puede. Los que te escuchan y aconsejan lo mejor que pueden. Los quieren lo mejor para nosotros, y nosotros lo mejor para ellos. Esas personas que sabemos que aún estando a kilómetros de distancia siempre van a estar ahí presentes. Los amigos son una de las cosas más valiosas que tenemos en la vida, por eso, tenemos que cuidarlos y quererlos como ellos hacen con nosotros.