lunes, 20 de mayo de 2024

Primero

 Para Kenna, un ángel en la Tierra que me enseñó lo que es en realidad el amor incondicional y cómo puede cambiar el mundo

Gracias, Kenna, por ser una de las almas más adorables y efervescentes que he conocido y por mostrarme lo que es el verdadero amor incondicional. Tu hermosa presencia me ha hecho por siempre humilde y nunca podré agradecerte lo suficiente el regalo de tu amor infinito por mí y por todos los que conoces.


Sin importar quién eres, de dónde vienes, cuáles son tus orígenes, lo que has hecho y lo que no, tu situación socioeconómica, si eres marciano o no, puedes encontrar paz total, amor incondicional, plenitud y alegría en abundancia en tu vida. Te prometo que no eres la excepción, aunque pueda parecerlo. El amor no conoce fronteras. Una mente abierta y un corazón dispuesto son todo lo que necesitas para recibir todas las respuestas que has estado buscando.


Estas manifestaciones físicas son el subproducto de la comprensión interna de cómo funcionan nuestras experiencias vitales. En realidad, deseamos estos resultados externos, como el dinero y la importancia, porque queremos experimentar ciertos sentimientos en nuestro interior, como el amor, la alegría, la paz y la plenitud. Lo que queremos en nuestra vida es ese sentimiento, no las cosas físicas, pero la trampa está en que creemos que las cosas físicas nos darán esos sentimientos. El secreto está en el sentimiento.


La lucidez (o sabiduría) solo puede encontrarse en el interior. Para encontrar todo lo que buscas en la vida, debes mirar dentro de ti y descubrir la sabiduría que ya existe en tu interior. Todas las respuestas están en lo más profundo de tu alma

que la verdad siempre es simple. Lo que es complejo siempre puede descomponerse en sus componentes más pequeños. La verdad no puede descomponerse en componentes más pequeños, hecho que la convierte en verdad. Por eso la verdad es siempre simple. Si quieres encontrar la verdad, busca la simplicidad.

unque experimentamos mucho dolor en nuestra vida, el sufrimiento es opcional. En otras palabras, el dolor es inevitable, pero depende de nosotros cómo reaccionemos ante los acontecimientos y las circunstancias que nos suceden, y eso determinará si sufrimos o no.

Los budistas dicen que cada vez que experimentamos un acontecimiento negativo en nuestra vida, dos flechas vuelan hacia nosotros. Ser alcanzado físicamente por una flecha es doloroso. Ser alcanzado por una segunda flecha emocional es aún más doloroso (sufrimiento).

Buda lo explicó así: “En la vida, no siempre podemos controlar la primera flecha. Sin embargo, la segunda flecha es nuestra reacción a la primera. La segunda flecha es opcional.

Hace algunos años, cuando escuché por primera vez esta cita de Buda, me quedé perplejo porque, aunque entendía lo que quería decir, no sabía cómo podía aplicarla a mi vida. Si a alguien le dieran a elegir entre sufrir y no sufrir, no creo que nadie en su sano juicio eligiera sufrir.

¿Cómo puedo elegir no sufrir? Si fuera tan fácil, creo que ya nadie sufriría. No fue hasta años más tarde, cuando comprendí mejor de dónde venía el sufrimiento, que fui capaz de detenerlo desde su origen.

Cuando comencé mi viaje de crecimiento personal, me topé con un sinfín de enseñanzas, estudios y métodos diferentes para ayudar a las personas a superar sus problemas. Leí docenas, si no es que cientos de libros, estudié psicología, recurrí a terapeutas, escuché a muchos líderes de ideas distintas, intenté modificar mis hábitos, levantarme a las cuatro de la mañana, cambiar mi dieta, ser más estructurado y disciplinado, trabajar con la sombra, estudiar los tipos de personalidad, meditar a diario, ir a retiros espirituales, seguir a maestros espirituales e investigar sobre distintas religiones antiguas.

Quien mira a su alrededor es inteligente, quien mira en su interior es sabio.

MATSHONA DHLIWAYO

Vivimos en un mundo de pensamiento, no de realidad. Sydney Banks dijo una vez: “El pensamiento no es la realidad; sin embargo, es a través del pensamiento como se crean nuestras realidades”. Todos vivimos a través de nuestra propia percepción del mundo, que es muy distinta de la de la persona que está a nuestro lado. 

la mayoría de la gente vive en sus propios pensamientos y percepciones del mundo. El significado (producto del acto de pensar) que le damos a un acontecimiento es lo que determina cómo nos sentimos en última instancia. Ese significado o producto del acto de pensar es el filtro a través del cual vemos la vida a partir de ese momento. Por eso, vivimos a través de una percepción de la realidad, no en la realidad misma. La realidad es que el suceso ocurrió, sin que se piense al respecto, sin ningún significado o interpretación.

Cualquier significado o producto del acto de pensar que demos al acontecimiento depende de nosotros y así es como se crea nuestra percepción de la realidad. Así es como se crea nuestra experiencia de la vida desde dentro hacia fuera.

No se trata de los acontecimientos que suceden en nuestra vida, sino de nuestra interpretación de ellos, lo que nos hace sentir bien o mal por algo. Por eso, los habitantes del tercer mundo pueden ser más felices que los del primer mundo y los del primer mundo pueden ser más desgraciados que los del tercer mundo.

Nuestros sentimientos no proceden de acontecimientos externos, sino de lo que nosotros pensamos sobre los acontecimientos. Por tanto, solo podemos sentir lo que pensamos.

Con esta nueva comprensión, acabas de descubrir la causa de todo nuestro sufrimiento psicológico…


      La raíz de nuestro sufrimiento es pensar.


      Ahora bien, antes de que avientes el libro al otro lado de la habitación y le prendas fuego, quiero aclarar que no estoy diciendo que todo esté en nuestra cabeza y que no sea real. Nuestra percepción de la realidad es muy real. Sentimos lo que pensamos y nuestros sentimientos son reales. Eso es innegable. Sin embargo, nuestra percepción nos parecerá una realidad inevitable e inmutable hasta que empecemos a ver cómo se crea nuestra realidad. Si sabemos que solo podemos sentir lo que pensamos, entonces sabremos que podemos cambiar nuestros sentimientos cambiando nuestra forma de pensar. Así, podemos cambiar nuestra experiencia de la vida sabiendo que proviene del hecho de que pensamos. Y si eso es cierto, entonces siempre estamos a un solo pensamiento de experimentar algo diferente y transformar nuestra vida entera en cualquier momento, a través de un estado de no pensar.

En resumen, en el momento en que dejamos de pensar comienza nuestra felicidad.

un cuento zen sobre cómo pensar es la causa de nuestro propio sufrimiento

“¿Sabes qué es lo que realmente te enoja?”. Y reflexionó: No son otras personas, situaciones o circunstancias. No es la barca vacía, sino mi reacción ante ella lo que causa mi enfado. Todas las personas o situaciones que me enfurecen son como el bote vacío. No tienen el poder de molestarme sin mi propia reacción.

A continuación, el monje remó de vuelta a la orilla. Volvió al monasterio y se puso a meditar con los demás monjes. Aún había ruidos y molestias alrededor, pero el monje los trató como la “barca vacía” y continuó meditando con tranquilidad. Cuando el viejo monje vio la diferencia, simplemente le dijo al joven: “Veo que has encontrado lo que en realidad te enfada y lo has superado”.

Pienso y pienso y pienso, he dejado que mis pensamientos me arrebaten la felicidad un millón de veces, pero ni una sola he permitido que me la den.

JONATHAN SAFRAN FOER

os seres humanos hemos evolucionado hasta desarrollar una sofisticada capacidad de racionalizar, analizar y pensar de forma inteligente porque simplemente nos ayuda a sobrevivir. Nuestra mente hace un trabajo increíble para mantenernos vivos, pero no nos ayuda a prosperar. Tan solo se ocupa de nuestra seguridad y supervivencia, no de nuestra realización o alegría.

La función de la mente es alertarnos de peligros potenciales en nuestro entorno que puedan ser amenazas para nuestra vida. Hace su trabajo tan bien que no solo escanea nuestro entorno inmediato en busca de amenazas, sino que incluso consulta nuestro bagaje de experiencias para crear escenarios hipotéticos y predecir lo que cree que podrían ser peligros potenciales en el futuro con base en nuestros recuerdos.

Nada de esto es erróneo, ni mucho menos. La mente simplemente hace aquello para lo que fue diseñada. Cuando no comprendemos que su único deber es ayudarnos a sobrevivir, nos enfadamos y frustramos con ella. Todo conflicto deriva de un malentendido inocente. El deber de nuestra mente es mantener­­nos vivos. El deber de nuestra conciencia es ayudarnos a sen­tirnos realizados. De entrada, tu alma es la razón por la que estás en este viaje: para encontrar paz, amor y alegría para ti mismo.

Durante años, tu mente ha realizado el trabajo para el que fue hecha de maravilla, pero ahora puedes relevarla de su trabajo porque ya no vivimos en la naturaleza salvaje donde la muerte podría estar acechando tras un arbusto. Si seguimos utilizando nuestra mente, nos mantendremos de forma constante en un estado de lucha o huida, ansiedad, miefrustración, depresión, ira, resentimiento y todas las emociones negativas porque la mente piensa que todo es una amenaza para nuestra propia existencia. Si quieres ser libre, feliz, estar en paz y lleno de amor, entonces tendrás que dejar de escuchar solo a tu mente e ir más allá de ella sintonizando con algo mucho más grande que te ayudará no solo a sobrevivir, sino a prosperar.

Deja de pensar y acaba con tus problemas.

LAO TZU

Los pensamientos son la materia prima energética y mental con la que creamos todo lo que existe en el mundo. No podemos experimentar nada sin el pensamiento.

Pensar es comprometerse de manera activa con los pensamientos de la mente. No tienes que comprometerte con cada pensamiento de tu mente, pero cuando lo haces, ya estás pensando.

Pensar es la raíz de todos nuestros sufrimientos psico­lógicos.

Ahora te preguntarás, ¿dónde encajan los pensamientos positivos? Los pensamientos positivos, o pensamientos que nos hacen sentir bien, no son el resultado de pensar. Por el contrario, son generados por nuestro estado natural de paz, amor y alegría. Son un subproducto de un estado del ser, no de un estado de pensar.

Este es un buen ejemplo de pensamiento vs. pensar.

Si te hago una pregunta, hay 100% de probabilidades de que tendrás un pensamiento en tu cabeza.

Los pensamientos no son intrínsecamente malos. Recuerda que son la materia prima mental energética a partir de la cual creamos el mundo.

En el momento en que pensamos en nuestros pensamientos es cuando empezamos a subirnos a una montaña rusa emocional. Cuando pensamos en nuestros pensamientos, comenzamos a juzgarlos y a criticarlos, y experimentamos todo tipo de agitación emocional interna.

Tener el pensamiento inicial de cuánto querías ganar no te causó ningún sufrimiento hasta que empezaste a pensar en ese pensamiento.

No es necesario pensar en nuestros pensamientos ni juzgarlos. No nos genera ningún bien hacerlo. Podemos creer que pensar nos ayuda, pero lo único que en realidad hace es provocar que sintamos todas estas emociones negativas e indeseadas, conduciéndonos a crear razones de por qué no podemos hacerlo o por qué no deberíamos quererlo.

Lo único útil y provechoso fue la primera idea que se te ocurrió cuando te pregunté cuánto querías ganar. Todo lo que pensaste después fue destructivo e inútil.

Los pensamientos crean. Pensar destruye.

La razón por la cual pensar destruye es porque, tan pronto como empezamos a pensar en los pensamientos, arrojamos nuestras propias creencias limitantes, juicios, críticas, programación y condicionamiento sobre el pensamiento, pensando en infinitas razones de por qué no podemos hacerlo y por qué no podemos tenerlo.

Sin pensar, evitamos que todas las programaciones y juicios negativos empañen el pensamiento inicial de lo que quieres crear.

Si yo te preguntara de qué maneras podrías ganar la cantidad de dinero que deseas y te quedaras sentado el tiempo suficiente, te ocurriría lo mismo: te vendrían a la cabeza pensamientos aleatorios sobre cómo podrías conseguirlo.

Estos son pensamientos de creación. Los pensamientos son inherentemente infinitos, expansivos y energéticamente positivos. Sabrás que estás teniendo pensamientos de origen divino cuando sientas emociones positivas, te sientas más ligero y vivo.

Tan pronto como empieces a pensar en esos pensamientos sobre las posibles formas de ganar el dinero que quieres, de inmediato te sentirás pesado, restringido, limitado, junto con toda una serie de emociones negativas. Así es como sabrás si estás pensando.

Utilizo mis sentimientos como un radar interno que me dice si estoy recibiendo descargas directas de pensamientos del Universo o si estoy en mi cabeza pensando sobre mis pensamientos.

Solo puedes sentir lo que estás pensando, así que los sen­timientos y las emociones son como un intuitivo tablero de ­control interno que me dice si estoy pensando demasiado o no.

Si tengo muchas emociones negativas, sé que estoy pensando demasiado. Este es otro ejemplo de que, por naturaleza, estamos diseñados para el éxito.

Siempre estamos a un solo pensamiento de la paz, el amor y la alegría, lo cual proviene de un estado de no pensar.

DICKEN BETTINGER

El principio de que solo podemos sentir lo que pensamos tiene una salvedad que aún no he mencionado. La forma más precisa de describirlo es que solo podemos sentir emociones negativas cuando estamos pensando.

El objetivo no es necesariamente dejar de sentir emociones negativas por completo. Algunas de las emociones negativas pueden ser útiles, como sentir miedo cuando decides caminar solo por un callejón oscuro.

Estas emociones negativas solo nos son útiles en términos de supervivencia, pero si no nos encontramos todo el tiempo en situaciones de vida o muerte, para la mayoría de las personas resultan más inútiles que útiles.

Vamos a avanzar con el contexto de que no estamos luchando por la supervivencia física, así que nos situaremos bajo la perspectiva de que las emociones negativas no son necesarias la mayor parte del tiempo.

Cuando digo que solo podemos sentir lo que pensamos, la mayoría de la gente asume que debemos pensar en positivo para sentir emociones positivas.

Lo que es una locura es que la mayoría de las personas no tenían ningún pensamiento en su mente cuando sintieron la mayor felicidad y amor en sus vidas. Los que pensaban que estaban agradecidos se sentían así antes de tener ese pensamiento.

Si tuvieron ese pensamiento, fue después de que sintieran las sensaciones, por lo que el pensamiento no pudo haber producido el sentimiento.

Esto nos lleva a otra verdad: no necesitas tener pensamientos ni pensar para sentir emociones positivas.

La parte hermosa de la verdad es que no necesita justificación porque se puede experimentar aquí y ahora. No necesitas pruebas o racionalización, y la experimentaste de primera mano por el ejercicio que acabamos de hacer.

He aquí por qué no necesitamos tener pensamientos o pensar para sentir emociones positivas como la alegría y el amor.

Nuestro estado natural ES alegría, amor, éxtasis, libertad y gratitud. Esto puede ser difícil de creer porque si es natural, ¿por qué no nos sentimos así todo el tiempo?

 Nuestro estado natural es la alegría, el amor y la paz. Por lo tanto, pensar solo nos alejará de esos estados naturales del ser, razón por la cual siempre que nos sentimos en extremo estresados es porque estamos pensando MUCHO. La fuerza de la emoción negativa que sentimos es directamente proporcional al hecho de que estamos pensando demasiado en ese momento.

Por otra parte, la intensidad de la emoción positiva que sentimos es inversamente proporcional a cuánto pensamos en ese momento. En otras palabras, cuanto menos pensamos, más fuerte es la emoción positiva que sentimos en el presente.

Una analogía que me enseñó mi coach, y que me ayudó a entender este concepto, fue imaginar que nuestra mente tiene un velocímetro (como en un coche), pero en lugar de kilómetros por hora, son pensamientos por minuto. Cuanto más pensamos, más sube el “piensanómetro”, y si pensamos demasiado, llega a la zona roja. Es entonces cuando nos sentimos estresados, agotados, frustrados y enfadados en extremo.

No es el contenido de lo que pensamos lo que nos causa estrés, sino que estemos pensando y punto. El hecho de pensar demasiado está directamente relacionado con la magnitud del estrés y las emociones negativas que experimentamos en un momento dado. Cuando sientas mucha frustración, estrés, ansiedad o cualquier otra emoción negativa, debes saber que es porque estás pensando, y que la intensidad de esas emociones está directamente relacionada con qué tanto pensamos.

Por lo tanto, no es en QUÉ estamos pensando lo que nos causa sufrimiento, sino ESO que estamos pensando.

Para resumir, no tenemos que intentar “pensar en positivo” para experimentar amor, alegría, dicha y cualquier emoción positiva que deseemos porque nuestro estado natural es sentir esas emociones.

Las únicas veces que no sentimos naturalmente estas emociones es cuando empezamos a pensar en los pensamientos que estamos teniendo, bloqueando así la conexión directa con la Inteligencia Infinita, razón por la que nos sentimos estresados, ansiosos, deprimidos y temerosos. No se trata del contenido de lo que pensamos, sino de que estamos pensando, lo cual es la raíz de nuestro sufrimiento. La intensidad de las emociones negativas está directamente correlacionada con el hecho de pensar demasiado en el presente. Cuanto menos pensamos, más espacio creamos para que las emociones positivas afloren de forma natural.

A nivel fundamental, la experiencia humana está creada por estos tres principios: Mente Universal, Conciencia Universal y Pensamiento Universal. Estos tres principios trabajan juntos para permitirnos experimentar todo lo que hacemos en la vida y, si faltara uno de los tres, no podríamos experimentar nada

Una mente saturada no deja espacio para un corazón en paz.

CHRISTINE EVANGELOU

 No es posible dejar de pensar por completo, pero lo que sí podemos hacer es reducir el tiempo que pasamos pensando para que sea cada vez menor. Poco a poco, podemos llegar a un punto en el que no pasemos la mayor parte del día atrapados en esepensar constante y vivamos en un estado de felicidad la gran parte del tiempo.

Ahora que conoces la diferencia entre pensamientos y pensar, estamos trabajando para permitir que los pensamientos vengan y fluyan a través de nosotros mientras minimizamos el acto de pensar sobre esos pensamientos que emergen.

Lo más interesante y casi paradójico de detener el acto de pensar es que no tenemos que hacer nada para minimizarlo, salvo ser conscientes de ello. Al darnos cuenta de que estamos pensando y de que esa es la raíz de todo nuestro sufrimiento, de forma automática nos hacemos conscientes y nos desapegamos, y así permitimos que se asiente y pase. Esto no requiere casi ningún esfuerzo y se hace a través de la pura presencia en el momento.

Si la vida empieza a parecerte confusa, desorganizada, estresante y no estás seguro de qué hacer a continuación, ahora sabes que es solo porque el acto de pensar está agitando la suciedad, lo cual provoca que tu mente se enturbie y te cueste ver hacia delante. Puedes utilizar esto como indicador para darte cuenta de que estás pensando demasiado.

Una vez que nos percatamos de que solo sentimos lo que pensamos y de que pensar es la raíz de nuestra experiencia desa­gradable, lo vemos como lo que realmente es. Entonces permitimos que se asiente dándole espacio, y poco a poco veremos cómo empezamos a tener la mente clara de nuevo

La ansiedad es pensar sin control.
Fluir es controlar sin pensar.

JAMES CLEAR

En otras palabras, el estado de máximo rendimiento para los humanos puede describirse como el estado de no pensar

Los atletas de alto rendimiento dicen que cuando están en su mejor momento se encuentran en “la zona”. Esta “zona” es el estado de flujo o flow o el estado de no pensar.

En la cultura japonesa tienen una hermosa palabra para describir este fenómeno: mushin.

Aquí está la definición de Shotokantimes:

El mushin se consigue cuando la mente está libre de pensamientos aleatorios, libre de ira, libre de miedo y, sobre todo, libre de ego. Se aplica durante el combate y en otras facetas de la vida. Cuando se alcanza mushin durante el combate, hay ausencia de pensamientos sueltos o divagantes. Deja al practicante libre para actuar y reaccionar sin vacilaciones. Reacciona con base en todo el estudio y entrenamiento que ha llevado al karateka hasta ese punto. No confía en lo que cree que debería ser su siguiente movimiento, sino en lo que su reacción entrenada, instintiva y subconsciente le indica hacer.

No hay limitaciones para la mente, excepto aquellas que reconocemos.

NAPOLEON HIL 

viernes, 24 de enero de 2014

Say NO to Bullying.

Bueno... nunca sufrí bullying. Pero me indigné tanto por lo que un amigo mío me contó que decidí escribir algo acerca de esto. Basándome en su propia historia. Soy algo así como la única amiga a la que le puede contar todo esto. Creo que solamente yo sé todo lo que le pasa. Algunas veces me hace llorar, su situación es muy, muy triste, ¿saben? Pero creo en él y sé que va a salir adelante.

El bullying, tan solo es una palabra, pero no es una palabra cualquiera, es una palabra temida por mucha gente.
Suena un poco rara la palabra, ¿no? Si no sabes el significado, podés llegar a pensar que tiene que ver con el verbo " buy" comprar, 
Pero, ojalá tuviera algo que ver con eso, que fácil sería todo. Pero, por desgracia no es así y " Bullying" es una palabra que con solo pronunciarla, podés causar mucho dolor sin quererlo.
Y es que hoy en día el bullying puede empezar de cualquier forma, sin nosotros darnos cuenta, sin buscarlo, nos encuentra solo. 
Cerrás los ojos siendo feliz y cuando los volvés a abrir... tu felicidad se ha ido, tus ojos ya no brillan, tus sonrisas no son sinceras. Tu corazón se debilita cada vez, se desquebraja poco a poco, y vos cada vez te desanimás más... lógico.
Y es que todo empieza por nada en realidad, normalmente suele ser por envidia, o por ser diferente. Y es que hoy en día si no sos como los demás, ya se te critica, si tenés personalidad... si sos diferente sos raro y NO. Y a raíz de eso pueden empezar los insultos, los desprecios, tanto oralmente como por cualquier red social.
Al principio intentás convencerte de que todo se va a arreglar, que solo fue una broma... que no tiene importancia, y lo dejás pasar. Pero, entonces pasan los días y los desprecios, los insultos, a veces las agresiones... van a más y no paran, es más, aumentan. Y los días van pasando y vos cada vez te convencés más de que no , no va a parar y te refugiás, te escondés de la sociedad. Vivís con miedo, a cada paso que das mirás hacia atrás preguntándote ¿ Me los encontraré? ¿ Qué será lo siguiente?
Con el tiempo, te vas acostumbrando, o eso querés creer, los moratones de tu cuerpo se van curando, pero ¿Qué pasa con el daño interior?. Ese dolor causado por cada palabra , cada desprecio, cada insulto... Sabés que ese dolor no quiere irse, se aferra a vos con todas sus fuerzas. Y a vos cada vez te cuesta más levantarte y salir a la calle, poner una sonrisa y fingir que todo va bien. Ir al colegio es un infierno... un infierno que visitás diariamente, donde poco a poco te debilitás mas físicamente y psicológicamente .
Intentás parecer fuerte e ir siempre con una sonrisa en la cara, como si no pasara nada. Caminás sigilosamente por los pasillos, esperando no encontrártelos, rezando para que no se crucen y te pateen o simplemente te insulten. Las clases las pasás sentada sola, en una de esas mesas al final de la clase en las que nadie se fija, como si no estuvieras ahí... Y en los recreos corrés al baño y te encerrás, escondiéndote del mundo... escondiendote de todos. Esperando que la tristeza se quede en cualquier esquina.
Y llegás a tu casa y al entrar le saludás a tus papás, ellos no saben lo mal que la estás pasando, pero es que no querés preocuparlos. Y acto seguido, dejando la mochila en el suelo, corrés hacia tu habitación poniendo como escusa que tenés que estudiar. Te ponés los auriculares y la música bieeen alta y por un momento, parece que te relajás, te tranquilizás, te calmás. Las penas desaparecen, el dolor por un momento se vuelve invisible, el mundo se detiene y solo estas vos, vos y tu música.
Y por las noches, antes de dormir te tirás a la cama, cerrás los ojos y te imaginas a vos siendo feliz, sonriendo sin parar , rodeada de amigos.
Pero, de repente abrís los ojos, y te ves ahí, tirada en la cama, y te das cuenta de que todo era ficticio, producto de tu imaginación. Y es entonces cuando sin darte cuenta tus mejillas empiezan a mojarse, tus ojos se humedecen y empezás a llorar. Te escondés bajo las sabanas para evitar que nadie te escuche llorar, y pensás que llorando una vez tu dolor va a acabar. 
Y así es cada uno de tus días, amargada, solitaria, triste.... No estás viviendo, tan solo sobrevivís en un mundo donde no encajás. Te sentís una marginada social.  Te limitás a sonreír cuando por dentro... el dolor te está matando, cuando por dentro... estás pidiendo ayuda a gritos. Y querés que todo se acabe, pero sabés que no podés rendirte, que tenés que seguir, que tenés que ser fuerte y lograr salir. Intentás mentalizarte seguir hacia delante, sacando fuerzas debajo de cada trocito de tu corazón y poco a poco ... ¿Qué pasa? por mucho que intentas hacerlo vos sola... sabés que no es suficiente. Y un día explotás y no podés más .
Cada día la misma rutina, cada día el mismo dolor, cada día un infierno vivido y cada día una pregunta sin respuesta, ¿Por que yo?






Si estás siendo acosado, si sufrís bullying... "NO te quedes en silencio, pedí ayuda , porque no estás solo", podés salir adelante. Si te lo proponés, podés acabar con todas esas personas que causaron que te derrumbaras. Mostrales a ellos y al mundo que pueden hacerte caer, pero que nunca podrán con vos. ¿Por qué? porque sos FUERTE. No dejes que unos idiotas te hagan sentir inferior, no dejes que NADIE te desprecie, no dejes que nadie te diga quién o cómo sos, no dejes que te usen, no dejes que te insulten , no les dejes que te destruyan, no les des la satisfacción de verte mal.
Acordate de que no estás solo, siempre hay alguien dispuesto a ayudarte :) dispuesto a tomarte de la mano, siempre estará esa persona que te apoye.
VALÉS MUCHO, POR MUCHO QUE OTROS TE LO NIEGUEN. PASO A PASO, SEGUÍ HACIA DELANTE, DA PASOS GRANDES, PISÁ FUERTE.
Como dice un amigo mío: "Metele pata pero trancá palanca" (?




'Invierno'

Bueno, esto es, prácticamente, uno de los muchos archivos que tenía guardado en el Word, los escribí hace un par de años atrás... a menudo subiré los demás.
(Son los escritos originales, es decir, lo único que mejoré y cambié fueron los errores ortográficos.)


Abril, 2. “Invierno”:

Ya es tarde, (5 a.m) y soy la única despierta en mi casa, hace un frió que congela mis manos, miro el cielo y me doy cuenta de que es infinito, sus estrellas parecen quererme decir algo, miro la ciudad en que vivo, Resistencia, y empiezo a pensar… todos deben estar dormidos en sus casas, descansando después de un largo día. A veces me pregunto cuál es el sentido de la vida, y no encuentro la respuesta, vivimos en un mundo muy confuso, donde los que quieren vivir acaban por morir, y los que quieren morir no consiguen suicidarse. Donde los estúpidos están seguros de todo y donde los inteligentes están llenos de dudas. Vivimos principalmente donde los diferentes son excluidos, como si no tuviesen sentimientos como todos los demás. El mundo parece injusto para algunas personas, hay chicas que lloran por un chico que no las quiere, madres buscando a sus hijos, pero, todavía nosotros sonreímos mientras nuestro mundo se cae. Sé que todas piensan que no son fuertes, pero en verdad, tenemos una fuerza inmensa, hay algo en nosotros que nos hace distintos del resto de la gente. Hacemos sonriendo lo que los normales no hacen ni llorando, tenemos personalidad suficiente como para no dejarnos llevar por lo que dice la mayoría. La verdad es que cada uno tiene su historia, hacemos parte de un mundo donde nadie quiere dar, solo se preocupa por recibir. Sí, es un mundo lleno de tristezas y dolores, pero ya soportamos tantas cosas que no hay nada que nos impida ser felices en un futuro próximo.






Sway - The Kooks

Bueno, The Kooks es una banda que por el momento me gusta mucho *-* . Sus letras me parecen fascinantes. 
La canción se llama Sway (Influencia), es el tercer y último single de su segundo álbum llamado Konk. Fue lanzado concretamente el 10 de octubre de 2008. La canción también aparece en el soundtrack de la película llamada "I love you, Beth Cooper." 
Más adelante quizás haga una entrada acerca de la historia del grupo.

Di lo que sea que tengas que decir
te apoyaré
Haz lo que sea que tengas que hacer
para sacarlo y que no se convierta en un
recuerdo que provoque que lastimes
a quienes amas
Sé que esa no era tu intención
pero lo hiciste
¡Oh, pero lo hiciste!


Sé quien quieras ser
no te juzgaré
Canta lo que sea que tengas que cantar
para sacarlo y que no se convierta en un
recluso que intenta salir
Sé que esa no era tu intención
pero lo hiciste
¡Oh, pero lo hiciste!


Aún necesito tu influencia
Porque siempre pagas por esto
Y yo, y yo necesito tu alma
Porque siempre 
eres llena de sentimientos
Y yo, y yo necesito tu corazón
Porque siempre 
estás en los lugares correctos


Y toma lo que tengas que tomar
Sabes que te amo
Vete como te tengas que ir
Y llévatelo, sacalo de mí
Quítamelo, quítamelo
Te lo daré todo, te doy todo
¡Te lo doy!
¡Te doy todo, te lo doy todo!
¡Oh sí, yo te daré todo!





La juventud está más sola que la vejez.

Hemos hablado de todo, pero menos de aquellas cosas que me siguen recorriendo una y otra, y otra vez en la cabeza. 
¿Saben? a veces creo que la juventud está más sola que la vejez.
Es decir, ¿es cierto que los mayores tienen las cosas más difíciles que los jóvenes? Es obvio que no. Los mayores, los abuelos, ya tienen su opinión y su personalidad formada sobre las cosas de la vida. A los jóvenes les cuesta mucho más sostener sus ideales en tiempos donde se aplasta todo idealismo y la gente deja ver su costado más aberrante; tiempos en los que se duda de la verdad, de la justicia y hasta, de Dios. Por favor, no quiero que me tomen como a una "¡Nadie me comprende, mi vida es tan difícil."
A nosotros, los problemas nos caen encima en mayor proporción. Problemas para los que somos muy jóvenes, pero que terminan por imponerse; cuando creemos haber hallado una solución, los hechos la hacen rodar por el suelo.
Lo más jodido es que la realidad llega y hace mierda los ideales, los sueños y las esperanzas. Es extraño que, todavía, no haya renunciado a mis sueños o esperanzas, cuando parecen idiotas e inalcanzables, y no, no hablo de un puto viaje a Disney, o de un recital de mi banda favorita. Es solo que, sigo creyendo, a pesar de todo, en la bondad intrínseca del hombre. 
Es prácticamente imposible construir algo sobre la base de la muerte, la desdicha y el caos. El mundo se va transformando, día a día, mes a mes, año a año... en un desierto. Y sin embargo, cuando miro el cielo, pienso que todo va a cambiar, que toda esta basura va a acabar, que la paz volverá. Pero mientras tanto... tengo que tener siempre esperanzas y quizás, en algún futuro, puedan llegar a cumplirse. 




jueves, 23 de enero de 2014

No, no soy feminista.

Los que muchas veces duermen a la intemperie, los que están en cárceles y hospitales que no ven la hora de poder disfrutar de la naturaleza, son tantos los que están separados de las cosas que anhelan y desean y que es igual para los más ricos que para los más pobres del mundo. 
Ver el cielo, las nubes, la luna y las estrellas me da calma.
La naturaleza me hace sentir pequeña y me prepara para soportar cualquier revés, con coraje.
¿Saben? la naturaleza es, precisamente, lo único que no acepta imitadores. 
Unas de las preguntas que, realmente, me confunde es por qué algunos pueblos le adjudican a la mujer un papel inferior al hombre. No, no vengo de un movimiento feminista ni nada por el estilo, pero es que, todos admiten que es injusto, pero eso no me satisface. Me gustaría conocer las causas de esa injusticia.
Debe ser porque el hombre, al tener mayor fortaleza física, ha dominado a la mujer desde... siempre. El hombre, al que hoto le está permitido... Ha sido un error que las mujeres hayan tolerado, hasta hace unas décadas atrás, esta situación. Por suerte, la instrucción, el trabajo y el desarrollo, les han abierto los ojos a las mujeres. Y en muchos países, han obtenido la igualdad de derechos; hombres y mujeres ven, ahora, lo mal que ha estado dividido el mundo, y las mujeres modernas están exigiendo la independencia absoluta. 
Pero hay que lograr que la mujer sea valorada. ¿Por qué carajos la mujer no puedo adquirir la misma estima e importancia que tiene el hombre? A los soldados y héroes de la guerra se les otorga fama para siempre, y a los marinos se los venera. ¿Qué parte de la humanidad considera a las mujeres también como soldados?
A mí opinión, las mujeres, por el hecho de tener hijos, sufren más dolores, enfermedades y desgracias que cualquier héroe de guerra. ¿Y cuál es la recompensa? Si el parto la ha dejado mutilada, la arrojan a un rincón. Las mujeres son soldados mucho más valientes y heroicos que combaten y sufren dolores por preservar a la humanidad, mucho más que tantos personajes de la historia...
No insinúo que, con esto, las mujeres tendrían que negarse a tener hijos; por supuesto que no. La naturaleza así lo quiere y así debe ser. Me sacan de quicio los hombres y todo el maldito orden mundial, que no quieren ver el difícil, importante y hermoso rol de la mujer en la sociedad.
Quien piensa de esta manera, tiene toda mi admiración. Los hombres deberían aprender que el parto ha dejado de ser algo natural y corriente. Ellos nunca han tenido que padecer los pesares de una mujer ni tendrán que soportarlos jamás. O quizás en el 2025 o algo así, no sé, cada evolución bizarra que hay hoy en día. 
Pienso que ese concepto de que el deber de la mujer es tener hijos, cambiará en la próxima década. Y entonces se respetará y estimará a quien lleva esa carga sobre los hombros, sin quejas y sin grandes palabras.

"No hay humo sin fuego"

Anhelos, deseos, pensamientos, acusaciones y criticas me persiguen como si fueran un ejército... un vaivén. En verdad, no soy taaan terca como los demás piensan. Sé mejor que nadie cuáles son mis defectos; la diferencia está en que quiero corregirlos y sé que lo haré porque, ya, he mejorado bastante.
¿Por qué, entonces, siento como si me juzgaran como idiota? ¿Acaso lo soy o lo son los demás? Todo el mundo sabe como son algunas personas, mi primera crítica, para ellos es, que son muy cortas e inútiles para entender algunas cosas o, para ser más explícita, son directamente estúpidas. Y, generalmente, los estúpidos no soportan a gente que es más inteligente que ellos. Me siento tan "sorry, me creo superior" en este momento, pero estoy tan indignada.  
Los que te creen estúpidos, lo hacen porque no sos tan idiota como ellos. Dicen que sos insolente porque ELLOS lo son más. Critican tu manera de vestir, de hablar, de socializar cuando ellos lo hacen de una manera tan deplorable. Te dicen presuntuosa porque ellos hablan de cosas que no saben y demuestran su vanidad. Hay una frase que me gusta y dice: "no hay humo sin fuego", y sí, reconozco que algunas veces me siento más superior a ellos. Sabiendo que no tendría que ser así.
Pero sin embargo, a nadie critico  y puteo más que a mí misma. Odio comportarme como "¡Nadie me comprende!", aunque, es una frase que, aunque parezca idiota y dramática, tiene mucho de verdad. 







Qué opina de la adolescente moderna

Se critica fuertemente a "los jóvenes de hoy en día"; sin embargo no rechazan a todos como si no sirviéramos para nada. Yo creo que si nos tomáramos el trabajo, podríamos construir un mundo mejor y más hermoso,pero al tratar con cosas superficiales, no comprendemos, muchas veces, lo esencial, como dice en el libro El Principito: "Lo esencial es invisible a los ojos". A veces quiero defenderme y mostrarme como soy, ¿saben? 
Tengo una cualidad que debería llamar la atención y es el conocimiento que tengo de mí misma. Puedo observar mis actos como si fueran de otro. Y juzgo con toda rectitud mis acciones. Nunca me abandona esta "conciencia de mí misma". Apenas abro la boca, y sé que debería haber dicho aquello y no lo que acabé de decir y esa es, en sí, la censura que me impongo. Mi abuelo dice que cada niño debe educarse por sí mismo. Los padres pueden dar consejos o recomendaciones, pero la formación de la propia personalidad está en uno mismo. Tengo un gran coraje por vivir, me siento fuerte, libre y joven... Me he sentido mejor desde el primer día que me di cuenta de esto, porque no pienso conformarme así nomás.
Mis papás me han mimado mucho. Han sido buenos conmigo y siempre me defendieron ante cualquier malentendido. Han hecho todo, y un poco más, de lo que han podido. Pero hay que reconocer que, durante mucho tiempo, me he sentido sola, inadaptada, abandonada. Aunque nunca entendieron que para mí era mucho más importante superarme que todo lo demás. No quiero que me trataran como una idiota; esto es lo que ellos no entienden. ¿Saben? no se puede confiar en alguien al que no se le conoce cosas sobre sí mismo y yo, de muchas personas, no sé nada. Con algunas personas no hay forma de que haya intimidad. A muchas personas le oculto mis emociones, no le dejo compartir mis ideales y eso a veces, crea cierta distancia entre nosotros. 
He crecido y actuado de acuerdo con mis sentimientos, tal vez de manera egoísta, pero era el único medio de preservar mi tranquilidad. 
¿Por qué será que, a veces, esas personas me hacen enojar tanto?
Sus mimos me parecen fingidos, prefiero que me deje en paz,no sé, no me siento cómoda. 

miércoles, 22 de enero de 2014

Changes

Cuando pienso en mi vida... bah, en mi infancia, todo me resulta irreal. Aquella chica era tan diferente a esta que "maduró"... mejor dicho: creció. Tenía muchas amigas (no eran tan íntimas, claro), era la mimada de la mayoría de los maestros, era la mimada de mis padres, con muchos regalos, atenciones. Yo estaba tan... orgullosa de mí, y ellos aún más. ¿Qué más podía pedir? Y luego... fui lanzada a la realidad y necesité más de un año, más de una lágrima, más de un corte, más de tantas mierdas para acostumbrarme a esto. 
La pregunta es; ¿qué queda de aquella chica? No eh olvidado reír, ni hacer chistes, ni criticar mis actitudes, si quiero. Ese es el tema: me gustaría por una noche, por unos días o por unas semanas, volver a aquella "yo", volver a aquella vida donde era alegre y sin preocupaciones por el ¿qué pasará mañana? Pero sé que, luego de esa semana, me sentiría rara... como abandonada, como decepcionada de mí misma, de lo que creí ser y de lo que soy; pensé ser mejor persona, ¿saben?  No sé si era consciente o inconsciente, , pero la cosa era que, después de las bromas y diversiones, me sentía más vacía que antes. Ahora, enfrento a la vida con más seriedad. Aquella etapa de mi vida, terminó. Para bien o para mal. Aquellos años de despreocupación no volverán. Aunque a veces los eche de menos, están superados. 
La primera parte fueron crisis de llantos, soledad, una tardía comprensión de mis defectos. En soledad, me enfrenté a la dura tarea de transformarme para evitar más reproches; porque los reproches me deprimían.
En la segunda parte, las cosas mejoraron un poco; me convertí en una joven, y me empezaron a tratar como si fuera una persona "madura e inteligente". Reflexioné, escribí cuentos, escritos. Comprendí que los otros no tenía derecho a tratarme como si fuera una hoja a la que se le lleva el viento, de un lado al otro. Mi decisión fue transformarme y formarme a mi antojo.
Cuando terminó esa parte, otro cambio: pienso más en la belleza que sigue perdurando más que en la miseria. Esta es la diferencia entre algunos de mis familiares y yo. Cuando alguien está sin esperanzas, triste, su consejo es, siempre, "pensemos en cómo sufren otros en el mundo y alegrémonos". Por mi parte, yo aconsejaría: "El que se siente feliz, da felicidad a los demás. Si no se pierde, nunca, el valor de esto, nunca morirá lo que sentís. Apostá, tirate al abismo, y probá todo lo que venga". Diferente. Muy diferente, ¿verdad?
Para mí, el consejo de ellos no sirve de nada. ¿Qué se puede hacer si uno cargar sobre los hombros las penas de los otros? Simplemente, confundirse, sentirse perdido. Pero si nos volvemos a lo que es bello... La naturaleza, el sol, la libertad, lo puro que hay en nosotros, nos vamos a sentir en paz y felices :D 

Una entrada más...

Con respecto al problema de la educación... ¿saben? me esfuerzo mucho por conseguir ser útil, amable y cariñosa... por "encajar"; para conseguir que esa tormenta de reproches, termine en una tibia lluvia veraniega. ¿Saben? ¡es tan, tan difícil poder ser correcta con aquellas personas con las que no nos llevamos bien! Aunque comprendo que si fuera un poco más hipócrita ganaría más que expresando mis opiniones que, nunca, nadie ha aprobado. 
Cuando se produce una injusticia, a veces no puedo soportarlo. Y luego, por dos semanas o más, tengo que soportar frases como "la chica más insolente del mundo". ¡¿Les parece que no tengo motivo para quejarme?! Por suerte, no soy tan quejosa, sino me iría agriando de tal modo que perdería el humor.
Hay veces que no logro conseguir un... por así decirlo, "estado de paz", me pongo tan nerviosa, empiezo a temblar, a llorar de una manera desenfrenada; como si perdieras por completo el control de la situación, me siento tan incapaz... en fin, es una sensación horrible.






sábado, 18 de enero de 2014

"El príncipe azul", "la mujer perfecta" y toda esa mierda.

A medida que crecía, veía que mis amigas salían con chicos, uno detrás de otro, y siempre encontraban un motivo para dejarlos, se sentían insatisfechas o frustradas o utilizadas. Las veía y me daba cuenta de que no quería ser como ellas. Y todas esas chicas ahora están solas, y tengo la sensación de que siempre van a estarlo, porque siempre están a la "caza del hombre perfecto". Se han hecho esa imagen en la cabeza de quién es, cómo es, qué hace y cómo se comporta. Y es una fantasía, una fantasía total. El mismo tipo de estupideces que nos han estado vendiendo a las mujeres desde... siempre.
"El príncipe azul". el Hombre perfecto. El muñeco Ken. El espécimen perfecto. El soltero de oro. El marido ideal. Porque esos chicos, los imposiblemente guapos, los encantadores, los que hacen que te mueras por sus huesos, los que parecen demasiado buenos para ser verdad... bueno, por lo general son demasiado buenos para ser verdad. Hay otro término para designar al encantador, una descripción más precisa. 
Sociópata. 
Es alucinante la cantidad de mujeres que se enamoran de tipos así, que caen en la misma trampa una y otra vez, y luego lamentan el día en que los conocieron.  
El juego del amor es una de las farsas más antiguas del mundo. Cuando en realidad es lo siguiente: 
Un juego de estafadores. 
Hay que observar el movimiento constante de los cubiletes, primero aquí y luego allá, y adivinar en cuál de ellos se esconde el hombre perfecto. Si jugás a ese juego, perdés. Siempre. Es un desenlace inevitable. 
Nadie quiere creer que ha sido víctima de una estafa, y menos en el amor. Porque eso duele... duele demasiado. Probablemente más que cualquier otra cosa en el mundo. Es una patada en el estómago. Te enfermás. Te sentís estúpida. Muy, muy estúpida. Así que lo mejor que pueden hacer las personas en esa situación lo siguiente:
Fingir que ya lo habían visto venir.
Fingir que lo sabían desde el principio.
Fingir que no ha pasado. 
Empezar de cero de nuevo. 
Y esta vez, se dicen, ha sido la última. Nunca más. Nunca más voy a caer en la misma trampa.
Pero caerán. 
Caerán porque no saben lo que quieren en esta vida y, hasta que lo sepan, están destinadas a seguir el mismo patrón una y otra vez, destinadas a repetir sus fracasos. Porque van en busca de una quimera. Del hombre perfecto. El marido perfecto. El amante perfecto.
Y la vida no es así.
De verdad que no. 
Las personas no son así.
Y eso no solo vale para las mujeres. Los hombres también son víctimas de sus propios engaños. Al menos los sensibles. Los que están suficientemente evolucionados para pensar en las mujeres como algo más que un receptáculo conveniente para su semen. a veces están demasiado evolucionados. Piensan demasiado. Ponen a las mujeres en un pedestal, idealizan a su compañera perfecta y la convierten en un modelo inalcanzable y es imposible estar a su altura. Al menos, yo sé que no puedo. Y para mí eso es como la receta para una vida de sinsabores y decepción, toda una vida de relaciones fallidas. De ir siempre en busca de "don Perfecto" y "doña Perfecta" y acabar siempre con la persona equivocada. Muy equivocada. 
Este es el juego del amor. Un juego de malabares en el que todos pierden. 
Y vos decís: Eso es ser muy cínica. 
Y yo digo: Es ser realista.
No estoy diciendo que no crea en el amor, porque sí creo. Y si me obligaran, probablemente admitiría que es en lo único en lo que creo. Ni en Dios, ni en el dinero, ni en las personas.
Solo creo en el amor. Y no le estoy sugiriendo a nadie que baje la vara, ni que se conforme con el segundo plato. Nada más lejos de mi intención. 


El instinto.

No hablo únicamente de las cosas que hice, sino de las cosas con las que fantaseaba y soñaba. Los lugares a los que me llevaba mi subconsciente. Porque todo procede del mismo sitio, en esencia. Y al final todo sale. Eso es lo que me digo. Que al final todo acabará por salir.
No sé a quién estoy engañando, si a mí misma o a ellos. Mi instinto me dice que ya lo sabe, que ya sospechan que algo ha cambiado dentro de mí. No es solo difícil ocultarle un secreto a las personas que te aman, las personas que mejor te conocen, es, técnicamente, imposible. Pero a veces las cosas que son tan claramente obvias, sobre las personas que nos rodean, sobre nuestros seres queridos, sobre nosotros mismos, son precisamente las cosas que elegimos ignorar.
El instinto es el órgano sensorial más poderoso que tenemos. No es el don de la vista, el olfato, el tacto, el gusto o el oído, sino el instinto. Es todos esos combinados y más, y si aprendemos a confiar en él, no habrá camino por el que nos aventuremos que sea el camino equivocado, no habrá acción que tomemos que juegue en nuestra contra, no habrá relación que se rompa.

domingo, 29 de diciembre de 2013

'Coraje'

Bueno, esto es, prácticamente, uno de los muchos archivos que tenía guardado en el Word, los escribí hace un par de años atrás... a menudo subiré los demás.
(Son los escritos originales, es decir, lo único que mejoré y cambié fueron los errores ortográficos.)



"Diciembre, 25. “Coraje”

Las personas pasan por muchas fases a lo largo de su vida, seguramente la mejor de todas es la infancia, (donde aún no descubrimos como en realidad es la vida). Cuando somos pequeños creamos un propio mundo en nuestras mentes, pensamos que todo se basa en bromas, pero por desgracia tenemos que crecer algún día, y eso significa perder todo nuestro “mundo mágico” y cambiar toda nuestra rutina. Cuando tenía como 10 o 11 años de edad, quería crecer lo más pronto posible, para poder ser libre y salir por donde quiera, pensaba que mi vida sería la mejor y que conseguiría todo muy fácil, no sabía nada. Nadie puede decidir cómo será su futuro, a veces las cosas no suelen ser como pensamos que serían, nos dejamos llevar por ilusiones o por personas que pasan por nuestras vidas y luego, se van. Tenemos que aceptar que las historias felices se quedaron en los cuentos de hadas. Cuando miramos la vida con otros ojos, es cuando percibimos como todo ha cambiado, ya no es más como en nuestra infancia, ya no es como en los dibujos, ya no es más como en las películas, todo se quedó atrás, todo se perdió en recuerdos que ya no podemos olvidar. Pensamos que el tiempo es infinito cuando somos pequeños, pero la vida nos hace crecer y nos demuestra lo contrario, empieza la búsqueda por algo que no sabemos lo que es, y acabás cansada de las mismas cosas, te cansás de la vida y hasta de vos misma. Es preciso coraje para vivir, pero más que todo para crecer y empezar a aceptar que nuestro  mundo original ha cambiado, tal vez para mejor o para peor, todo depende de la persona. A veces creo que pienso más de lo que debería, yo solo quería poder dormir y soñar para siempre con los buenos recuerdos que tengo en mi mente."

'Fingir'

Bueno, esto es, prácticamente, uno de los muchos archivos que tenía guardado en el Word, los escribí hace un par de años atrás... a menudo subiré los demás.
(Son los escritos originales, es decir, lo único que mejoré y cambié fueron los errores ortográficos.)



" Diciembre, 23. "Fingir"

Estoy en mi casa, donde al fin puedo sacarme esta máscara, esta sonrisa, esta puta sonrisa falsa para poder ser yo, al menos por unas horas. Descubrí que no puedo salir sin mi máscara, algunos dicen que me veo bien, que soy feliz, y es ahí cuando sé que soy buena fingiendo, pero, ¿saben? Fingir tiene su lado malo, un jodido lado, agotador, cansador, y sumamente doloroso; me harta tener que hacer esto todos los días. Ni siempre use esta máscara, ni siempre fui así, no me gusta que la gente desconocida… o conocida vean mis sentimientos, entonces prefiero ocultarlo todo detrás de una simple sonrisa. Tengo ganas de cambiar de nombre, de provincia o de país, olvidar mi pasado, y empezar otra vez. Me siento perdida, y ya no sé qué hacer, las terapias y los medicamentos no ayudan en una mierda. Me siento un caso perdido. Creo que nunca voy a poder llenar ese vacío, ¿será una cosa que tendré para toda la vida? ¿Continuar y fingir hasta morir? En algún momento de mi vida, (algo que todavía no sé lo que es), se quebró, y fui completamente destrozada, de un modo que jamás entenderé, no volveré a ser la misma; soy una idiota, y este mundo me cansa, quiero irme ya. Creo que el ser humano es subjetivo y con una memoria selectiva, ¿saben? A decir verdad, supongo que solo soy una adolescente, (imbécil) más que está comenzando a dramatizar, y a perturbarse. "

lunes, 16 de diciembre de 2013

Frases de libros.

La belleza puede ser la gloria
o la ruina de una persona.
Depende de quién la lleve, 
de cómo la lleve, de cómo la utilice
o a quien se la regale. 

-Las chicas de alambre.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Las Virtudes de la Acción – Colaboradores (2° capítulo)

Hay personas que eligen siempre unos excelentes colaboradores y se rodean de amigos sinceros y generosos. A menudo también aciertan a elegir a su marido o su mujer. Otras, en cambio, eligen mal a los unos y a los otros. Así, se encuentran siempre con colaboradores perezosos y codiciosos, que les crean problemas en vez de resolverlos. Tienen amigos que le hacen interpretar papeles desagradables y de los que no se puede fiar. Contraen matrimonio con la persona menos adecuada. No es una cuestión de inteligencia pura y abstracta. Hay genios en el campo del arte y de la ciencia que en las relaciones humanas son una calamidad. Las personas que saben elegir poseen un tipo particular de inteligencia que podemos llamar social y emocional. Es una particular capacidad de observar a los seres humanos y de descartar con lucidez y seguridad a los que no convienen.
En varias ocasiones he escrito sobre la capacidad de percibir los sentimientos y las actitudes de los demás que todos tenemos. Se manifiesta en el hecho de que, a menudo, la primera impresión es la más acertada. Porque, cuando no sabemos nada de una persona, somos como una cámara fotográfica que registra objetivamente su comportamiento. Con el paso del tiempo en cambio, el otro tiene el tiempo de entender nuestros deseos, nuestros puntos débiles y procura que solo veamos lo que deseamos ver. Mientras que nosotros, con el trato, nos habituamos a sus defectos y encontramos la manera de disculparlos. La razón, lo sabemos, puede demostrar y justificar cualquier cosa. 
Las personas que saben elegir retienen las primeras impresiones y las recuerdas. Si el otro, durante el primer encuentro, es vacilante y pesimista, elogia el pasado y desprecia el presente, de ello deducen que no tiene iniciativa y solo pondrá obstáculos. Observan cómo se sienta, cómo come y cómo responde a las preguntas imprevistas.  En los siguientes encuentros son amables y contemporizadores, de manera que el otro abandone sus defensas para que ellos lo puedan observar de soslayo con la máxima atención. De esta manera acumulan conocimientos y verifican las impresiones recibidas. Por último, descartan sin escrúpulos a aquellos que no actúan de acuerdo con las propias exigencias, la propia manera de sentir, y solo se ocupan de los demás. 
Las personas propensas a la elección equivocada, por el contrario no se fían de la intuición. Escuchan aquello que el otro dice de sí mismo y se dejan conducir por él. Lo siguen mientras habla de su vida, de sus capacidades, realizaciones, proyectos y sufrimientos. Participan en sus problemas. Pero no se debe pensar que lo hacen solo porque son generosos. De costumbre, lo hacen porque quieren representar un buen papel. En vez de juzgar al otro objetivamente, quieren dejarle una impresión agradable de sí mismos, mostrar el propio poder y las propias virtudes. Así, acaban premiando a los más codiciosos, a aquellos que piden con más insistencia. 
También hay quien se equivoca porque precisa sentirse amado. Otros, en cambio, cometen errores porque quieren demostrarse a sí mismos que no tienen prejuicios. Cuando conocen a una persona agresiva, que los trata mal, les agrada demostrar que son comprensivos y tolerantes, y así, llevan a su casa a alguien violento. En resumen, podemos juzgar que en defecto común a todos aquellos que eligen mal es la vanidad, mientras que la virtud común a todos que saben elegir es la vigilancia. 

Las Virtudes de la Acción (1° capítulo)

 El coraje no es un acto aislado, un impulso momentáneo. Es una acción completa y compleja, que debe ser perseguida hasta su objetivo final. Los mayores esfuerzos no son los del inicio, sino los que se necesitan a continuación, para resistir a nuestras debilidades y a los obstáculos imprevistos que debemos afrontar con paciencia y sagacidad. El coraje no es solo la virtud del comienzo, sino de la prosecución, del acabamiento y de la clarividencia. 

La Fuerza de Animo – El Perdón (5° capitulo)

La civilización cristiana nos ha enseñado que debemos perdonar porque el perdón es superior a la venganza. Que no debemos hacer sufrir a nadie, ni siquiera a los peores delincuentes. Sin embargo, hay acciones que no me siento en condiciones de perdonar. Puedo comprenderlas o justificarlas históricamente. Puedo entender que aquellos que las cometían no se daban cuenta de la monstruosidad que estaban haciendo. Pero aún así no las puedo perdonar.
No puedo perdonar a los conquistadores asirios, que cortaban las manos y los pies a los habitantes de las ciudades conquistadas. No puedo perdonas a los comunistas rusos que, en sus procesos políticos, torturaban a los prisioneros para hacerles confesar delitos nunca cometidos. No puedo perdonas a los nazis que querían matar a todos los judíos y aniquilar a todo un pueblo.
No puedo perdonarlos por el mismo motivo por el que no puedo perdonarme a mí mismo. En efecto, hay acciones que no me perdono. Puedo encontrar explicaciones o justificaciones para mi comportamiento. Puedo decirme que no reparaba en que hacía daño. Puedo decirme que no tenía alternativa. Sin embargo, estos razonamientos no modifican la esencia moral de mi actuación. Por ejemplo, si he hecho sufrir a un inocente, soy culpable. Y así sigo teniendo el mismo sentimiento de culpabilidad y de remordimiento.
Muchos estiman que el remordimiento es malo, una experiencia neurótica. Y pienso, en cambio, que es una experiencia positiva y que constituye el corazón mismo de la conciencia moral. En efecto, cuando consumamos el mal, solemos pensar que tenemos razón. Sobre todo cuando nos mueve una pasión religiosa o política, o bien el amor. Solo después, con los remordimientos somos conscientes del mal.
Verga, ¡es tan fácil el mal! Basta dejarse llevar, sin límites, sin frenos, pensando que se está en lo justo.
Los militares, los jueces y los inquisidores siempre se han considerado por encima del remordimiento, porque están convencidos de que han cumplido con su deber, obedeciendo unas órdenes y aplicando la ley. ¿Saben? los peores crímenes de la historia se han cometido en nombre del deber, de la ley y de los ideales. Así han escapado a la llamada elemental de la conciencia moral que nos dice que no inflijamos daño a los demás. Me viene a la memoria aquel episodio de la película “La chaqueta metálica” de Kubrick, cuando la patrulla es diezmada por un francotirador. El comandante lo descubre en una casa incendiada y, finalmente, lo hiere. Entonces se percata de que el francotirador es una joven, que le suplica que la mate. Él siente piedad. Sin embargo, ella ha matado a sus amigos y él solo ha cumplido con su deber. 
EL REMORDIMIENTO ES LA VOZ DE LA MORAL MÁS AUTENTICA. NO ES SOLO UN SENTIMIENTO. ES UN SABER. EN EFECTO, NOS REVELA QUE, PARA VIVIR, ESTAMOS CONDENADOS A LA MALDAD. QUE LA EXISTENCIA ES TRÁGICA. PERO EL SER UN HECHO TRÁGICO NO QUITA AL MAL SU CARÁCTER DE MAL, Y NO NOS ABSUELVE MORALMENTE. 
Por eso algunas cosas no se pueden perdonar. Pero, si el mal es trágico, como la pena, también el castigo es solo una trágica necesidad, que debería ser reducida al mínimo y de la que nadie debería ni disfrutar, ni vanagloriarse. En las personas que reclaman venganza y que gritan “¡que muera!”, entreveo siempre el rostro del asesino al que condenan. Me dan tanto miedo como él. 

La Fuerza de Animo – Soledad (4° capitulo)

El proceso creativo está constituido por dos fases opuestas. Una de apertura, en la que dudamos de todo, lo absorbemos todo y lo asimilamos todo. Somos como una casa sin puertas ni ventanas en la que entra libremente el viento. En la segunda fase, en cambio, las puertas y ventanas están cerradas y debemos dar salida a una energía profunda que está dentro de nosotros.
El aprendizaje es apertura. Si queremos entender un nuevo país, no debemos quedarnos siempre en compañía de nuestros paisanos. No debemos criticar y rechazar todo aquello que es diferente y extraño, sino dejarnos penetrar, impregnar por la diferencia, incluso cuando la sentimos de manera casi ofensiva y dolorosa. Lo mismo sucede cuando empezamos a estudiar una lengua nueva. Es inútil buscar comparaciones con las palabras que ya conocemos o usar únicamente las expresiones más similares a las nuestras. Debemos abandonarnos totalmente, zambullirnos en la nueva lengua. En efecto, se habla de “full immersion”. Se trata de barrer el pasado para dejar espacio a lo nuevo. Incluso cuando comenzamos una nueva investigación científica debemos poner en duda todas nuestras teorías y nuestras convicciones interiores. Conviene partir del presupuesto de que hasta ahora nos hemos equivocado. Buscar no la confirmación de nuestras ideas, sino aquello que las contradice y desmiente.
Pero, cuando nuestra mente se dispone a crear algo nuevo, es un momento dado comienza a cerrarse. Se concentra en un problema, da vueltas a su alrededor de manera continua y obsesiva. Examinamos los fragmentos solo para descubrir el dibujo general y seleccionamos aquellos que encajan en el sitio justo, mientras que los otros los dejamos aparte. 
Hasta que llega el momento en que debemos cerrar las puertas exteriores para abrir las interiores que dan acceso a la misteriosa energía que tenemos dentro de nosotros. El mundo exterior ya nada puede ofrecernos. Tampoco los libros. También en la escuela, después del periodo de estudio sigue el del examen. El estudiante está solo. Es, para todos, el momento de la soledad, del retiro del mundo. Los novelistas, los músicos, los científicos y los filósofos se encierran en una habitación, o trabajan de noche cuando nadie les molesta. Otros buscan refugio en el campo, en un sitio solitario. Tienen horror a las polémicas, a los congresos, a las conversaciones frívolas y a las exhibiciones. 
Entonces, cuando hemos creado el silencio y el vacío, a nuestra mente se le revela el camino. Lo entrevemos, lo perdemos y lo volvemos a encontrar. Solo es preciso saber escuchar a la misteriosa voz interior que nos dice si es correcto el paso que hemos dado. En los antiguos esta impresión era tan fuerte que invocaban a la inspiración de un dios o de las musas. Pero también en nuestra época, incluso la persona más desencantada tiene la impresión de no ser ella la que busca, piensa y encuentra, sino que los pensamientos se piensan solo. Cree que aquello que consigue no lo ha construido ella, sino le ha sido desvelado como un don. El creador es el primer sorprendido con su hallazgo y su obra. 

La Fuerza de Animo – Saber Superar (3° capitulo)

Hay momentos en nuestra vida en los que nos percatamos de que no podemos alcanzar los objetivos que nos habíamos propuesto, que hemos sufrido una derrota sin remedio. Eso puede pasarle a un chico extremadamente dotado, que aspira a convertirse en científico y no logra terminar los estudios porque mueren sus padres y se ve obligado a trabajar para ganarse la vida. Él se percata con infinita amargura que esa pérdida es irreparable porque en la ciencia, como en la música o en el deporte, solo se entra de joven, en cambio más tarde no se tiene ninguna posibilidad. Al empresario, después de haber construido durante toda la vida una gran empresa, puede pasarle que es arrollado por una imprevista crisis político-económica y aplastado por la entrada en el mercado de una multinacional. Puede, en fin, sucederle a una mujer que lo ha invertido todo en el matrimonio, en la casa y en los hijos, que el marido se enamore de otra máa joven y la abandone. 
He citado estos tres ejemplos, pero podría haber aportado miles porque todos conocemos estas experiencias. Estamos frente a lo irreparable, al descalabro definitivo. No hay nada que hacer. Es inútil combatir, es inútil luchar. No solo sentimos dolor, sino un sentimiento de injusticia y de desconsuelo desgarradores. El futuro se vuelve vacío, tétrico y doloroso. El deseo de vivir, que está hecho de esperanza, se apaga. Nos hundimos en la depresión. Muchos piensan en el suicidio. Y algunos se matan de verdad. Como lo hacen muchas mujeres y muchos hombres después de la pérdida de su amor. Como sucede a veces con los adolescentes después de una frustración, que a nosotros nos parece leve, como una mala nota en la escuela o una decepción amorosa.  
¿Qué hacer cuando estamos frente a este descalabro total? ¿Qué podemos decir a quien lo experimenta? ¿Qué podemos decirnos a nosotros mismo el día en que debemos afrontarlo? ¿Cómo podemos encontrar esperanza cuando nuestra mente y nuestro corazón son aplastados por la desesperación? 
Cualquier descalabro, cualquier pérdida, nunca afecta la totalidad de nuestro ser. Se trata siempre solo de la derrota de un proyecto nuestro, de un amor, de un sueño o de una aspiración, pero, aunque no lo sepamos, somos siempre más que aquello que hemos elegido ser y amar. 
El chico desesperado por la mala nota, una vez superada la crisis, redescubre la alegría de vivir al besar a una chica. El empresario que ha perdido su empresa, descubre en sí mismo intereses y capacidades que había pasado por alto. Incluso en las catástrofes más graves, desde lo más profundo del ser herido viene la respuesta de salvación. Lo que cura no es el tiempo, sino la caída misma que nos libera. Es extraño y terrible. En el fondo del abismo nuestro yo se disuelve y, al disolverse, se libera de la fascinación de las cosas a las que estaba enroscado, que le parecían indispensables, esenciales. Nos percatamos de que podemos existir de otras maneras. Así, la nada se convierte en la puerta para el renacimiento. Alguien encuentra en ella a Dios, otro la serenidad del distanciamiento y otro una nueva vocación. Alguien, en fin, sencillamente se percata de que puede hacer el bien a los demás. 

La Fuerza de Animo – Responsabilidad (2° capitulo)

¿Qué quiere decir tener una posición de responsabilidad? 
Significa saber que los resultados, buenos o malo, los éxitos o los fracasos, cualquier cosa que ocurra, cualquier problema que surja, no pueden ser imputados a otros o a causas externas, sino solo a vos. Pensemos en el director técnico de un equipo de futbol. Si su equipo pierde, no puede justificarse atribuyendo la culpa de la derrota a la falta de disciplina de los jugadores, a la mala suerte, a las pésimas condiciones del terreno o árbitro. Lo que se espera de él es que sepa que hacer frente a cualquier eventualidad, incluso a la más desastrosa e imprevisible.
Todas las personas deben afrontar continuamente desafíos y riesgos. Se encuentran siempre ante la incertidumbre y el peligro. Nuestra responsabilidad, sin embargo, a menudo es limitada. Sobre todo cuando desarrollamos tareas rutinarias, en las que hay pocas novedades, poca invención. 
Cuando vamos a la escuela, somos responsables de las notas que nos ponen, pero no de lo que aprendemos, porque esto también depende de la pericia de los profesores, de las huelgas escolares y de nuestra salud. Sin embargo, cada uno de nosotros experimenta la ansiedad que deriva de la responsabilidad. Cuando debemos afrontar un examen o un certamen deportivo, cuando se nos confía una tarea difícil o cuando comenzamos un trabajo nuevo, nos cuesta dormir y nos despertamos temprano, obsesionados por un problema.
Pero la vida es siempre creación, innovación y riesgo. Para todos. Y por eso tenemos también responsabilidades globales. Quien quiere llevar adelante una empresa, aunque sea pequeña, debe hacerse cargo de todas las eventualidades. Debe afrontar lo desconocido, la incertidumbre, la ansiedad. Algunas personas no son capaces de ello y evitan la responsabilidad. Muchos directivos, cuando son promovidos a posiciones más altas, reaccionan con desconfianza. Comienzan a mirar con recelo a todas las iniciativas nuevas y cuando encuentran obstáculos se atrincheran detrás de los formalismos y la burocracia. De esta manera las organizaciones acaban burocratizándose para reducir la incertidumbre y el peligro.
Para afrontar la vida no basta con ser capaces, hábiles e inteligentes. También es preciso ser valerosos y tenaces, lograr controlar la propia ansiedad y la de los demás. Algunos lo consiguen bloqueando los propios sentimientos y pasiones. Permanecen fríos e imperturbables como jugadores de póquer. 
El optimismo ayuda a ver las posibilidades donde los demás no ven nada, a imaginar las soluciones positivas incluso en las crisis más graves. Transformar un obstáculo en una ventaja. 
El entusiasmo sirve para ponerse de acuerdo con los adversarios y transformarlos en aliados. Para resistir al desconsuelo y arrastrar a todos hacia la meta. 

La Fuerza de Animo (1° capítulo)

No confundamos el coraje con la temeridad, con el amor imprudente por el riesgo, con el impulso superficial. El coraje es una virtud moral y social. Provistos de esta virtud ejercitamos nuestras capacidades más elevadas en situaciones difíciles, angustiosas para nosotros y los demás. Conservando la mente lúcida y el corazón firme, afrontamos las adversidades con fuerza de ánimo y sentido de responsabilidad.

El Coraje – Resistir (6° capítulo)

El abatimiento es una tentación. La tentación de dejarse llevar, de ceder a la fatiga y al peligro, de rendirse. Pero vivir significa saber resistir al abatimiento provocado por las derrotas. Como en la competición deportiva, hasta el mejor equipo a veces pierde. Pero pobre de él si se abandona a la depresión generada por la derrota. QUIEN PIERDE DEBE UTILIZAR LA DERROTA PARA ENTENDER CÓMO REACCIONAR, PARA VARIAR EL ESQUEMA DE ACCIÓN, PARA CREAR, PARA ENCONTRAR OTROS CAMINOS, PARA INVENTAR NUEVAS ESTRETEGIAS. La competencia se funda del todo en este principio. El gran empresario, el gran general o los grandes líderes también cometen errores, también sufren derrotas, pero sacan provecho de ellos para aprender, y reaccionan haciendo innovaciones. 
Si nos rendimos perdemos la libertad. La rendición puede ser dulce, pero sus consecuencias son terribles. Porque la libertad es el valor más alto. Nunca se nos regala la libertad. Siempre es una conquista. No se compra con dinero. Solo se consigue con el entusiasmo, la tozudez, la pasión, la voluntad y la perseverancia. Basta un instante de debilidad para perderla definitivamente. 
¿Saben? Solo basta muy poco: un acto de coraje. 
La libertad se pierde también en las pequeñas cosas. Podemos pensar en el estudiante al que dan una mala nota en la universidad, de modo que se deprime y deja los estudios, cuando, en cambio, debería reaccionar, tratar de entender dónde están las dificultades y qué esperaba el profesor. Así, la próxima vez, obtendrá un diez. Se convertirá en un profesional respetado y en una persona libre. Quien no sabe soportar un reproche o una derrota está destinado a agachar la cabeza. No son los demás los que te hacen esclavo, eres tú que te vuelves esclavo. ¡Levántate y recupera el campeonato! Porque es en los momentos de derrota, en los que todo va mal, en los que nos sentimos engañados, en los que nos equivocamos, cuando se e la talla moral del individuo.
HAS PERDIDO. PUES BIEN, AHORA VUÉLVETE A LEVANTAR, REÚNE TUS PEDAZOS Y LA PRÓXIMA VEZ SERÁS TÚ QUIEN GANE. DEBES SER MÁS FUERTE QUE TU DESDICHA, MÁS FUERTE QUE LAS INJUSTICIAS.
¿Por qué tenemos entonces la tentación de abandonarnos, de ceder, de rendirnos? Porque rendirse es fácil, es casi un alivio, un descanso. Mientras que volver a levantarse requiere apretar los dientes, resistir al dolor, a la fatiga y a la desesperación. Requiere esfuerzo, coraje, un ánimo intrépido y una gran capacidad de esperanza. Quien se doblega, quien huye, se justifica antes sí mismo diciendo: “No sirve de nada que combata, que me afane, porque, al fin y al cabo, el mundo es injusto, están los fuertes y los débiles, y los fuertes ganan siempre, mientras que yo estoy condenado a la derrota”.
Sin embargo, eso no es cierto.  También los otros tienen sus dificultades. También los otros son presa de la duda y del desconsuelo. Solo que resisten, y por eso ganan. Las justificaciones de quien se rinde son solo una manera de enmascarar los temores que lo mantienen prisionero. Se rinde de inmediato quien es avaro con su ánimo y o lo quiere gastar o quien tiene una inteligencia perezosa que no quiere volver a ponerlo todo en discusión para afrontar con coraje lo nuevo.