lunes, 20 de mayo de 2024

Primero

 Para Kenna, un ángel en la Tierra que me enseñó lo que es en realidad el amor incondicional y cómo puede cambiar el mundo

Gracias, Kenna, por ser una de las almas más adorables y efervescentes que he conocido y por mostrarme lo que es el verdadero amor incondicional. Tu hermosa presencia me ha hecho por siempre humilde y nunca podré agradecerte lo suficiente el regalo de tu amor infinito por mí y por todos los que conoces.


Sin importar quién eres, de dónde vienes, cuáles son tus orígenes, lo que has hecho y lo que no, tu situación socioeconómica, si eres marciano o no, puedes encontrar paz total, amor incondicional, plenitud y alegría en abundancia en tu vida. Te prometo que no eres la excepción, aunque pueda parecerlo. El amor no conoce fronteras. Una mente abierta y un corazón dispuesto son todo lo que necesitas para recibir todas las respuestas que has estado buscando.


Estas manifestaciones físicas son el subproducto de la comprensión interna de cómo funcionan nuestras experiencias vitales. En realidad, deseamos estos resultados externos, como el dinero y la importancia, porque queremos experimentar ciertos sentimientos en nuestro interior, como el amor, la alegría, la paz y la plenitud. Lo que queremos en nuestra vida es ese sentimiento, no las cosas físicas, pero la trampa está en que creemos que las cosas físicas nos darán esos sentimientos. El secreto está en el sentimiento.


La lucidez (o sabiduría) solo puede encontrarse en el interior. Para encontrar todo lo que buscas en la vida, debes mirar dentro de ti y descubrir la sabiduría que ya existe en tu interior. Todas las respuestas están en lo más profundo de tu alma

que la verdad siempre es simple. Lo que es complejo siempre puede descomponerse en sus componentes más pequeños. La verdad no puede descomponerse en componentes más pequeños, hecho que la convierte en verdad. Por eso la verdad es siempre simple. Si quieres encontrar la verdad, busca la simplicidad.

unque experimentamos mucho dolor en nuestra vida, el sufrimiento es opcional. En otras palabras, el dolor es inevitable, pero depende de nosotros cómo reaccionemos ante los acontecimientos y las circunstancias que nos suceden, y eso determinará si sufrimos o no.

Los budistas dicen que cada vez que experimentamos un acontecimiento negativo en nuestra vida, dos flechas vuelan hacia nosotros. Ser alcanzado físicamente por una flecha es doloroso. Ser alcanzado por una segunda flecha emocional es aún más doloroso (sufrimiento).

Buda lo explicó así: “En la vida, no siempre podemos controlar la primera flecha. Sin embargo, la segunda flecha es nuestra reacción a la primera. La segunda flecha es opcional.

Hace algunos años, cuando escuché por primera vez esta cita de Buda, me quedé perplejo porque, aunque entendía lo que quería decir, no sabía cómo podía aplicarla a mi vida. Si a alguien le dieran a elegir entre sufrir y no sufrir, no creo que nadie en su sano juicio eligiera sufrir.

¿Cómo puedo elegir no sufrir? Si fuera tan fácil, creo que ya nadie sufriría. No fue hasta años más tarde, cuando comprendí mejor de dónde venía el sufrimiento, que fui capaz de detenerlo desde su origen.

Cuando comencé mi viaje de crecimiento personal, me topé con un sinfín de enseñanzas, estudios y métodos diferentes para ayudar a las personas a superar sus problemas. Leí docenas, si no es que cientos de libros, estudié psicología, recurrí a terapeutas, escuché a muchos líderes de ideas distintas, intenté modificar mis hábitos, levantarme a las cuatro de la mañana, cambiar mi dieta, ser más estructurado y disciplinado, trabajar con la sombra, estudiar los tipos de personalidad, meditar a diario, ir a retiros espirituales, seguir a maestros espirituales e investigar sobre distintas religiones antiguas.

Quien mira a su alrededor es inteligente, quien mira en su interior es sabio.

MATSHONA DHLIWAYO

Vivimos en un mundo de pensamiento, no de realidad. Sydney Banks dijo una vez: “El pensamiento no es la realidad; sin embargo, es a través del pensamiento como se crean nuestras realidades”. Todos vivimos a través de nuestra propia percepción del mundo, que es muy distinta de la de la persona que está a nuestro lado. 

la mayoría de la gente vive en sus propios pensamientos y percepciones del mundo. El significado (producto del acto de pensar) que le damos a un acontecimiento es lo que determina cómo nos sentimos en última instancia. Ese significado o producto del acto de pensar es el filtro a través del cual vemos la vida a partir de ese momento. Por eso, vivimos a través de una percepción de la realidad, no en la realidad misma. La realidad es que el suceso ocurrió, sin que se piense al respecto, sin ningún significado o interpretación.

Cualquier significado o producto del acto de pensar que demos al acontecimiento depende de nosotros y así es como se crea nuestra percepción de la realidad. Así es como se crea nuestra experiencia de la vida desde dentro hacia fuera.

No se trata de los acontecimientos que suceden en nuestra vida, sino de nuestra interpretación de ellos, lo que nos hace sentir bien o mal por algo. Por eso, los habitantes del tercer mundo pueden ser más felices que los del primer mundo y los del primer mundo pueden ser más desgraciados que los del tercer mundo.

Nuestros sentimientos no proceden de acontecimientos externos, sino de lo que nosotros pensamos sobre los acontecimientos. Por tanto, solo podemos sentir lo que pensamos.

Con esta nueva comprensión, acabas de descubrir la causa de todo nuestro sufrimiento psicológico…


      La raíz de nuestro sufrimiento es pensar.


      Ahora bien, antes de que avientes el libro al otro lado de la habitación y le prendas fuego, quiero aclarar que no estoy diciendo que todo esté en nuestra cabeza y que no sea real. Nuestra percepción de la realidad es muy real. Sentimos lo que pensamos y nuestros sentimientos son reales. Eso es innegable. Sin embargo, nuestra percepción nos parecerá una realidad inevitable e inmutable hasta que empecemos a ver cómo se crea nuestra realidad. Si sabemos que solo podemos sentir lo que pensamos, entonces sabremos que podemos cambiar nuestros sentimientos cambiando nuestra forma de pensar. Así, podemos cambiar nuestra experiencia de la vida sabiendo que proviene del hecho de que pensamos. Y si eso es cierto, entonces siempre estamos a un solo pensamiento de experimentar algo diferente y transformar nuestra vida entera en cualquier momento, a través de un estado de no pensar.

En resumen, en el momento en que dejamos de pensar comienza nuestra felicidad.

un cuento zen sobre cómo pensar es la causa de nuestro propio sufrimiento

“¿Sabes qué es lo que realmente te enoja?”. Y reflexionó: No son otras personas, situaciones o circunstancias. No es la barca vacía, sino mi reacción ante ella lo que causa mi enfado. Todas las personas o situaciones que me enfurecen son como el bote vacío. No tienen el poder de molestarme sin mi propia reacción.

A continuación, el monje remó de vuelta a la orilla. Volvió al monasterio y se puso a meditar con los demás monjes. Aún había ruidos y molestias alrededor, pero el monje los trató como la “barca vacía” y continuó meditando con tranquilidad. Cuando el viejo monje vio la diferencia, simplemente le dijo al joven: “Veo que has encontrado lo que en realidad te enfada y lo has superado”.

Pienso y pienso y pienso, he dejado que mis pensamientos me arrebaten la felicidad un millón de veces, pero ni una sola he permitido que me la den.

JONATHAN SAFRAN FOER

os seres humanos hemos evolucionado hasta desarrollar una sofisticada capacidad de racionalizar, analizar y pensar de forma inteligente porque simplemente nos ayuda a sobrevivir. Nuestra mente hace un trabajo increíble para mantenernos vivos, pero no nos ayuda a prosperar. Tan solo se ocupa de nuestra seguridad y supervivencia, no de nuestra realización o alegría.

La función de la mente es alertarnos de peligros potenciales en nuestro entorno que puedan ser amenazas para nuestra vida. Hace su trabajo tan bien que no solo escanea nuestro entorno inmediato en busca de amenazas, sino que incluso consulta nuestro bagaje de experiencias para crear escenarios hipotéticos y predecir lo que cree que podrían ser peligros potenciales en el futuro con base en nuestros recuerdos.

Nada de esto es erróneo, ni mucho menos. La mente simplemente hace aquello para lo que fue diseñada. Cuando no comprendemos que su único deber es ayudarnos a sobrevivir, nos enfadamos y frustramos con ella. Todo conflicto deriva de un malentendido inocente. El deber de nuestra mente es mantener­­nos vivos. El deber de nuestra conciencia es ayudarnos a sen­tirnos realizados. De entrada, tu alma es la razón por la que estás en este viaje: para encontrar paz, amor y alegría para ti mismo.

Durante años, tu mente ha realizado el trabajo para el que fue hecha de maravilla, pero ahora puedes relevarla de su trabajo porque ya no vivimos en la naturaleza salvaje donde la muerte podría estar acechando tras un arbusto. Si seguimos utilizando nuestra mente, nos mantendremos de forma constante en un estado de lucha o huida, ansiedad, miefrustración, depresión, ira, resentimiento y todas las emociones negativas porque la mente piensa que todo es una amenaza para nuestra propia existencia. Si quieres ser libre, feliz, estar en paz y lleno de amor, entonces tendrás que dejar de escuchar solo a tu mente e ir más allá de ella sintonizando con algo mucho más grande que te ayudará no solo a sobrevivir, sino a prosperar.

Deja de pensar y acaba con tus problemas.

LAO TZU

Los pensamientos son la materia prima energética y mental con la que creamos todo lo que existe en el mundo. No podemos experimentar nada sin el pensamiento.

Pensar es comprometerse de manera activa con los pensamientos de la mente. No tienes que comprometerte con cada pensamiento de tu mente, pero cuando lo haces, ya estás pensando.

Pensar es la raíz de todos nuestros sufrimientos psico­lógicos.

Ahora te preguntarás, ¿dónde encajan los pensamientos positivos? Los pensamientos positivos, o pensamientos que nos hacen sentir bien, no son el resultado de pensar. Por el contrario, son generados por nuestro estado natural de paz, amor y alegría. Son un subproducto de un estado del ser, no de un estado de pensar.

Este es un buen ejemplo de pensamiento vs. pensar.

Si te hago una pregunta, hay 100% de probabilidades de que tendrás un pensamiento en tu cabeza.

Los pensamientos no son intrínsecamente malos. Recuerda que son la materia prima mental energética a partir de la cual creamos el mundo.

En el momento en que pensamos en nuestros pensamientos es cuando empezamos a subirnos a una montaña rusa emocional. Cuando pensamos en nuestros pensamientos, comenzamos a juzgarlos y a criticarlos, y experimentamos todo tipo de agitación emocional interna.

Tener el pensamiento inicial de cuánto querías ganar no te causó ningún sufrimiento hasta que empezaste a pensar en ese pensamiento.

No es necesario pensar en nuestros pensamientos ni juzgarlos. No nos genera ningún bien hacerlo. Podemos creer que pensar nos ayuda, pero lo único que en realidad hace es provocar que sintamos todas estas emociones negativas e indeseadas, conduciéndonos a crear razones de por qué no podemos hacerlo o por qué no deberíamos quererlo.

Lo único útil y provechoso fue la primera idea que se te ocurrió cuando te pregunté cuánto querías ganar. Todo lo que pensaste después fue destructivo e inútil.

Los pensamientos crean. Pensar destruye.

La razón por la cual pensar destruye es porque, tan pronto como empezamos a pensar en los pensamientos, arrojamos nuestras propias creencias limitantes, juicios, críticas, programación y condicionamiento sobre el pensamiento, pensando en infinitas razones de por qué no podemos hacerlo y por qué no podemos tenerlo.

Sin pensar, evitamos que todas las programaciones y juicios negativos empañen el pensamiento inicial de lo que quieres crear.

Si yo te preguntara de qué maneras podrías ganar la cantidad de dinero que deseas y te quedaras sentado el tiempo suficiente, te ocurriría lo mismo: te vendrían a la cabeza pensamientos aleatorios sobre cómo podrías conseguirlo.

Estos son pensamientos de creación. Los pensamientos son inherentemente infinitos, expansivos y energéticamente positivos. Sabrás que estás teniendo pensamientos de origen divino cuando sientas emociones positivas, te sientas más ligero y vivo.

Tan pronto como empieces a pensar en esos pensamientos sobre las posibles formas de ganar el dinero que quieres, de inmediato te sentirás pesado, restringido, limitado, junto con toda una serie de emociones negativas. Así es como sabrás si estás pensando.

Utilizo mis sentimientos como un radar interno que me dice si estoy recibiendo descargas directas de pensamientos del Universo o si estoy en mi cabeza pensando sobre mis pensamientos.

Solo puedes sentir lo que estás pensando, así que los sen­timientos y las emociones son como un intuitivo tablero de ­control interno que me dice si estoy pensando demasiado o no.

Si tengo muchas emociones negativas, sé que estoy pensando demasiado. Este es otro ejemplo de que, por naturaleza, estamos diseñados para el éxito.

Siempre estamos a un solo pensamiento de la paz, el amor y la alegría, lo cual proviene de un estado de no pensar.

DICKEN BETTINGER

El principio de que solo podemos sentir lo que pensamos tiene una salvedad que aún no he mencionado. La forma más precisa de describirlo es que solo podemos sentir emociones negativas cuando estamos pensando.

El objetivo no es necesariamente dejar de sentir emociones negativas por completo. Algunas de las emociones negativas pueden ser útiles, como sentir miedo cuando decides caminar solo por un callejón oscuro.

Estas emociones negativas solo nos son útiles en términos de supervivencia, pero si no nos encontramos todo el tiempo en situaciones de vida o muerte, para la mayoría de las personas resultan más inútiles que útiles.

Vamos a avanzar con el contexto de que no estamos luchando por la supervivencia física, así que nos situaremos bajo la perspectiva de que las emociones negativas no son necesarias la mayor parte del tiempo.

Cuando digo que solo podemos sentir lo que pensamos, la mayoría de la gente asume que debemos pensar en positivo para sentir emociones positivas.

Lo que es una locura es que la mayoría de las personas no tenían ningún pensamiento en su mente cuando sintieron la mayor felicidad y amor en sus vidas. Los que pensaban que estaban agradecidos se sentían así antes de tener ese pensamiento.

Si tuvieron ese pensamiento, fue después de que sintieran las sensaciones, por lo que el pensamiento no pudo haber producido el sentimiento.

Esto nos lleva a otra verdad: no necesitas tener pensamientos ni pensar para sentir emociones positivas.

La parte hermosa de la verdad es que no necesita justificación porque se puede experimentar aquí y ahora. No necesitas pruebas o racionalización, y la experimentaste de primera mano por el ejercicio que acabamos de hacer.

He aquí por qué no necesitamos tener pensamientos o pensar para sentir emociones positivas como la alegría y el amor.

Nuestro estado natural ES alegría, amor, éxtasis, libertad y gratitud. Esto puede ser difícil de creer porque si es natural, ¿por qué no nos sentimos así todo el tiempo?

 Nuestro estado natural es la alegría, el amor y la paz. Por lo tanto, pensar solo nos alejará de esos estados naturales del ser, razón por la cual siempre que nos sentimos en extremo estresados es porque estamos pensando MUCHO. La fuerza de la emoción negativa que sentimos es directamente proporcional al hecho de que estamos pensando demasiado en ese momento.

Por otra parte, la intensidad de la emoción positiva que sentimos es inversamente proporcional a cuánto pensamos en ese momento. En otras palabras, cuanto menos pensamos, más fuerte es la emoción positiva que sentimos en el presente.

Una analogía que me enseñó mi coach, y que me ayudó a entender este concepto, fue imaginar que nuestra mente tiene un velocímetro (como en un coche), pero en lugar de kilómetros por hora, son pensamientos por minuto. Cuanto más pensamos, más sube el “piensanómetro”, y si pensamos demasiado, llega a la zona roja. Es entonces cuando nos sentimos estresados, agotados, frustrados y enfadados en extremo.

No es el contenido de lo que pensamos lo que nos causa estrés, sino que estemos pensando y punto. El hecho de pensar demasiado está directamente relacionado con la magnitud del estrés y las emociones negativas que experimentamos en un momento dado. Cuando sientas mucha frustración, estrés, ansiedad o cualquier otra emoción negativa, debes saber que es porque estás pensando, y que la intensidad de esas emociones está directamente relacionada con qué tanto pensamos.

Por lo tanto, no es en QUÉ estamos pensando lo que nos causa sufrimiento, sino ESO que estamos pensando.

Para resumir, no tenemos que intentar “pensar en positivo” para experimentar amor, alegría, dicha y cualquier emoción positiva que deseemos porque nuestro estado natural es sentir esas emociones.

Las únicas veces que no sentimos naturalmente estas emociones es cuando empezamos a pensar en los pensamientos que estamos teniendo, bloqueando así la conexión directa con la Inteligencia Infinita, razón por la que nos sentimos estresados, ansiosos, deprimidos y temerosos. No se trata del contenido de lo que pensamos, sino de que estamos pensando, lo cual es la raíz de nuestro sufrimiento. La intensidad de las emociones negativas está directamente correlacionada con el hecho de pensar demasiado en el presente. Cuanto menos pensamos, más espacio creamos para que las emociones positivas afloren de forma natural.

A nivel fundamental, la experiencia humana está creada por estos tres principios: Mente Universal, Conciencia Universal y Pensamiento Universal. Estos tres principios trabajan juntos para permitirnos experimentar todo lo que hacemos en la vida y, si faltara uno de los tres, no podríamos experimentar nada

Una mente saturada no deja espacio para un corazón en paz.

CHRISTINE EVANGELOU

 No es posible dejar de pensar por completo, pero lo que sí podemos hacer es reducir el tiempo que pasamos pensando para que sea cada vez menor. Poco a poco, podemos llegar a un punto en el que no pasemos la mayor parte del día atrapados en esepensar constante y vivamos en un estado de felicidad la gran parte del tiempo.

Ahora que conoces la diferencia entre pensamientos y pensar, estamos trabajando para permitir que los pensamientos vengan y fluyan a través de nosotros mientras minimizamos el acto de pensar sobre esos pensamientos que emergen.

Lo más interesante y casi paradójico de detener el acto de pensar es que no tenemos que hacer nada para minimizarlo, salvo ser conscientes de ello. Al darnos cuenta de que estamos pensando y de que esa es la raíz de todo nuestro sufrimiento, de forma automática nos hacemos conscientes y nos desapegamos, y así permitimos que se asiente y pase. Esto no requiere casi ningún esfuerzo y se hace a través de la pura presencia en el momento.

Si la vida empieza a parecerte confusa, desorganizada, estresante y no estás seguro de qué hacer a continuación, ahora sabes que es solo porque el acto de pensar está agitando la suciedad, lo cual provoca que tu mente se enturbie y te cueste ver hacia delante. Puedes utilizar esto como indicador para darte cuenta de que estás pensando demasiado.

Una vez que nos percatamos de que solo sentimos lo que pensamos y de que pensar es la raíz de nuestra experiencia desa­gradable, lo vemos como lo que realmente es. Entonces permitimos que se asiente dándole espacio, y poco a poco veremos cómo empezamos a tener la mente clara de nuevo

La ansiedad es pensar sin control.
Fluir es controlar sin pensar.

JAMES CLEAR

En otras palabras, el estado de máximo rendimiento para los humanos puede describirse como el estado de no pensar

Los atletas de alto rendimiento dicen que cuando están en su mejor momento se encuentran en “la zona”. Esta “zona” es el estado de flujo o flow o el estado de no pensar.

En la cultura japonesa tienen una hermosa palabra para describir este fenómeno: mushin.

Aquí está la definición de Shotokantimes:

El mushin se consigue cuando la mente está libre de pensamientos aleatorios, libre de ira, libre de miedo y, sobre todo, libre de ego. Se aplica durante el combate y en otras facetas de la vida. Cuando se alcanza mushin durante el combate, hay ausencia de pensamientos sueltos o divagantes. Deja al practicante libre para actuar y reaccionar sin vacilaciones. Reacciona con base en todo el estudio y entrenamiento que ha llevado al karateka hasta ese punto. No confía en lo que cree que debería ser su siguiente movimiento, sino en lo que su reacción entrenada, instintiva y subconsciente le indica hacer.

No hay limitaciones para la mente, excepto aquellas que reconocemos.

NAPOLEON HIL