¿Saben? a veces creo que la juventud está más sola que la vejez.
Es decir, ¿es cierto que los mayores tienen las cosas más difíciles que los jóvenes? Es obvio que no. Los mayores, los abuelos, ya tienen su opinión y su personalidad formada sobre las cosas de la vida. A los jóvenes les cuesta mucho más sostener sus ideales en tiempos donde se aplasta todo idealismo y la gente deja ver su costado más aberrante; tiempos en los que se duda de la verdad, de la justicia y hasta, de Dios. Por favor, no quiero que me tomen como a una "¡Nadie me comprende, mi vida es tan difícil."
A nosotros, los problemas nos caen encima en mayor proporción. Problemas para los que somos muy jóvenes, pero que terminan por imponerse; cuando creemos haber hallado una solución, los hechos la hacen rodar por el suelo.
Lo más jodido es que la realidad llega y hace mierda los ideales, los sueños y las esperanzas. Es extraño que, todavía, no haya renunciado a mis sueños o esperanzas, cuando parecen idiotas e inalcanzables, y no, no hablo de un puto viaje a Disney, o de un recital de mi banda favorita. Es solo que, sigo creyendo, a pesar de todo, en la bondad intrínseca del hombre.
Es prácticamente imposible construir algo sobre la base de la muerte, la desdicha y el caos. El mundo se va transformando, día a día, mes a mes, año a año... en un desierto. Y sin embargo, cuando miro el cielo, pienso que todo va a cambiar, que toda esta basura va a acabar, que la paz volverá. Pero mientras tanto... tengo que tener siempre esperanzas y quizás, en algún futuro, puedan llegar a cumplirse.

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