Tengo una cualidad que debería llamar la atención y es el conocimiento que tengo de mí misma. Puedo observar mis actos como si fueran de otro. Y juzgo con toda rectitud mis acciones. Nunca me abandona esta "conciencia de mí misma". Apenas abro la boca, y sé que debería haber dicho aquello y no lo que acabé de decir y esa es, en sí, la censura que me impongo. Mi abuelo dice que cada niño debe educarse por sí mismo. Los padres pueden dar consejos o recomendaciones, pero la formación de la propia personalidad está en uno mismo. Tengo un gran coraje por vivir, me siento fuerte, libre y joven... Me he sentido mejor desde el primer día que me di cuenta de esto, porque no pienso conformarme así nomás.
Mis papás me han mimado mucho. Han sido buenos conmigo y siempre me defendieron ante cualquier malentendido. Han hecho todo, y un poco más, de lo que han podido. Pero hay que reconocer que, durante mucho tiempo, me he sentido sola, inadaptada, abandonada. Aunque nunca entendieron que para mí era mucho más importante superarme que todo lo demás. No quiero que me trataran como una idiota; esto es lo que ellos no entienden. ¿Saben? no se puede confiar en alguien al que no se le conoce cosas sobre sí mismo y yo, de muchas personas, no sé nada. Con algunas personas no hay forma de que haya intimidad. A muchas personas le oculto mis emociones, no le dejo compartir mis ideales y eso a veces, crea cierta distancia entre nosotros.
He crecido y actuado de acuerdo con mis sentimientos, tal vez de manera egoísta, pero era el único medio de preservar mi tranquilidad.
¿Por qué será que, a veces, esas personas me hacen enojar tanto?
Sus mimos me parecen fingidos, prefiero que me deje en paz,no sé, no me siento cómoda.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario