miércoles, 22 de enero de 2014

Changes

Cuando pienso en mi vida... bah, en mi infancia, todo me resulta irreal. Aquella chica era tan diferente a esta que "maduró"... mejor dicho: creció. Tenía muchas amigas (no eran tan íntimas, claro), era la mimada de la mayoría de los maestros, era la mimada de mis padres, con muchos regalos, atenciones. Yo estaba tan... orgullosa de mí, y ellos aún más. ¿Qué más podía pedir? Y luego... fui lanzada a la realidad y necesité más de un año, más de una lágrima, más de un corte, más de tantas mierdas para acostumbrarme a esto. 
La pregunta es; ¿qué queda de aquella chica? No eh olvidado reír, ni hacer chistes, ni criticar mis actitudes, si quiero. Ese es el tema: me gustaría por una noche, por unos días o por unas semanas, volver a aquella "yo", volver a aquella vida donde era alegre y sin preocupaciones por el ¿qué pasará mañana? Pero sé que, luego de esa semana, me sentiría rara... como abandonada, como decepcionada de mí misma, de lo que creí ser y de lo que soy; pensé ser mejor persona, ¿saben?  No sé si era consciente o inconsciente, , pero la cosa era que, después de las bromas y diversiones, me sentía más vacía que antes. Ahora, enfrento a la vida con más seriedad. Aquella etapa de mi vida, terminó. Para bien o para mal. Aquellos años de despreocupación no volverán. Aunque a veces los eche de menos, están superados. 
La primera parte fueron crisis de llantos, soledad, una tardía comprensión de mis defectos. En soledad, me enfrenté a la dura tarea de transformarme para evitar más reproches; porque los reproches me deprimían.
En la segunda parte, las cosas mejoraron un poco; me convertí en una joven, y me empezaron a tratar como si fuera una persona "madura e inteligente". Reflexioné, escribí cuentos, escritos. Comprendí que los otros no tenía derecho a tratarme como si fuera una hoja a la que se le lleva el viento, de un lado al otro. Mi decisión fue transformarme y formarme a mi antojo.
Cuando terminó esa parte, otro cambio: pienso más en la belleza que sigue perdurando más que en la miseria. Esta es la diferencia entre algunos de mis familiares y yo. Cuando alguien está sin esperanzas, triste, su consejo es, siempre, "pensemos en cómo sufren otros en el mundo y alegrémonos". Por mi parte, yo aconsejaría: "El que se siente feliz, da felicidad a los demás. Si no se pierde, nunca, el valor de esto, nunca morirá lo que sentís. Apostá, tirate al abismo, y probá todo lo que venga". Diferente. Muy diferente, ¿verdad?
Para mí, el consejo de ellos no sirve de nada. ¿Qué se puede hacer si uno cargar sobre los hombros las penas de los otros? Simplemente, confundirse, sentirse perdido. Pero si nos volvemos a lo que es bello... La naturaleza, el sol, la libertad, lo puro que hay en nosotros, nos vamos a sentir en paz y felices :D 

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